• Un 3 de agosto de 1492.....

    Con el matrimonio de los reyes Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón en 1479, se unificaron políticamente esos dos reinos. Esta unión los fortaleció en lo político y les permitió la organización interna de la monarquía.

     


    Con el propósito de consolidar su economía, los reyes apoyaron el proyecto de Cristóbal Colón para establecer rutas marítimas hacia el lejano oriente. Había un problema central, el paso terrestre y marítimo hacia China y la India en el Mediterráneo ya que estaba controlado por los turcos, quienes impedían el tránsito a los europeos. Por su parte, Portugal mantenía sus dominios en las costas africanas lo que dificultaba la navegación rodeando este continente.
    Colón sostenía que navegando por Occidente podía llegar a las tierras ricas en especias y tesoros descritas por Marco Polo en sus viajes a China, Japón y las Indias. Se apoyaba en la teoría del cosmógrafo florentino Paolo Toscanelli, quien sostenía que entre la costa occidental de Europa y el extremo oriental de Asia, había una distancia fácil de cubrir.
    El 17 de abril de 1492 los monarcas españoles nombraron a Colón almirante, virrey y gobernador de todas las tierras que descubriera en su travesía y le otorgaron el derecho de recibir el diezmo de las rentas que éstas produjeran.
    La expedición compuesta por la  Santa María, al mando de Cristóbal Colón, y las carabelas La Pinta capitaneada por Martín Alonso Pinzón, y La Niña dirigida por Vicente Yáñez Pinzón, zarparon del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492.  Después de 70 días de viaje Rodrigo de Triana, vigía de La Pinta, divisó tierra, y una partida desembarcó por la mañana del 12 de octubre. Ese día Colón y sus hombres llegaron a la isla Guanahani en el archipiélago de Las Bahamas, a la que Colón bautizó como San Salvador.

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    Un argentino de ley

    Nació en Buenos Aires, el 2 de junio de 1758. Era hijo del capitán de milicias y panadero español, Domingo Passo y de María Manuela Fernández, hija de padre español y madre criolla, siendo el segundo de siete hermanos. Estudió en Córdoba donde obtuvo el título de maestro de filosofía y doctor en teología.



    De regreso a Buenos Aires, ejerció como docente de filosofía en el Colegio de San Carlos. En la Universidad de Charcas, se graduó de abogado.

    Fue nombrado Agente Fiscal de la Real Hacienda en 1803, y fue uno de los primeros pobladores del pueblo de San José de Flores, en Buenos Aires, junto con el padre de Bartolomé Mitre, Ambrosio Mitre y el general José Rondeau, entre otras personalidades.

    Para su iglesia, inaugurada en 1831, que reemplazaba a la precaria que se había erigido en 1806, realizó importantes donativos. Fue en San José de Flores donde se promulgó la Constitución de 1853, y se firmó el pacto del 11 de noviembre de 1859, que lleva el nombre del pueblo.

    Participó en la defensa de la ciudad de Buenos Aires, durante las Invasiones Inglesas , siendo una de las voces que se alzó para que el mando de las tropas quedara a cargo de Liniers, héroe de lsa Reconquista, y no del cobarde Virrey Sobremonte que ante los terribles hechos había optado por huir hacia Córdoba. El virrey debió exiliarse en Montevideo, y su cargo de virrey fue ocupado por Liniers, quien luego sería reemplazado, por su origen francés, al ocurrir la invasión napoleónica en España, por Baltazar Hidalgo de Cisneros, último virrey del Río de la Plata.

    Fue Secretario de la Primera Junta de gobierno patrio en 1810, junto a Mariano Moreno, limitándose a refrendar las decisiones de este apasionado revolucionario, quedando su figura opacada por la de su colega en la función.
    La Junta porteña necesitaba el reconocimiento de los pueblos del interior, y con ese fin se comisionó a Juan José Paso, el 12 de junio de 1810, para lograr la adhesión de Montevideo. Su misión fracasó pues Montevideo sólo aceptaría al nuevo gobierno, si éste reconocía la soberanía del Consejo de Regencia.

    Defensor de los morenistas, se opuso a la incorporación de los diputados del interior a la Junta, pero estos lograron integrarla conformando la Junta Grande. Saavedra sostenía la conveniencia pública de la incorporación de los diputados del interior a pesar de ser contraria al derecho.

    En abril de 1811 la revolución dividió a los integrantes de la Junta, subsistiendo en la Junta Grande, solamente Saavedra, Domingo Matheu y Juan José Paso, quien cambió su adhesión a Moreno por vincularse con Saavedra.

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    20 de junio

    Celebración del día de la creación de la bandera Argentina

     

     

     

    13 de febrero de 1812

    Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos.

     

    18 de febrero de 1812

     

    El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."

     

    27 de febrero de 1812

    Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar sus soldados. Luego, mandó una carta Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui.

    Rosario
    La Creación de la Bandera Argentina.

     

    3 de marzo de 1812

    El Triunvirato contesto la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera.

     

    27 de junio de 1812

    El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia.

     

    18 de julio de 1812

    El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.

    En realidad, el 20 de Junio, se recuerda el día de la muerte del creador de la bandera, Manuel Belgrano. Otra de las grandes incoherencias.

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    Historia Argentina: 29 de octubre 1969, fundación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio

    Se cumplen en el Año del Bicentenario, cuarenta y un años de un hecho histórico argentino que merece ser recordado. Aquel día 29 de octubre de 1969 en el que nuestros compatriotas, integrantes de la Patrulla "Soberanía", rompieron el aislamiento con el Continente Antártico.



    Epopeya de trascendencia Nacional, Histórica y Geopolítica protagonizada por argentinos, que viviendo en pequeñas carpas, en una zona extremadamente inhóspita, contando solo con picos, palas y trabajando con esfuerzo, garra y coraje, abrieron un surco de tierra en el Desierto Blanco para permitir operar aviones de gran porte con tren de aterrizaje convencional, es decir con ruedas.
     
    Instalación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio por parte de la Patrulla Soberanía, invernada 1968-1969, República Argentina


    A partir de entonces se abrieron rutas en sentido transpolar, la Antártida es un pedazo más de nuestra Patria, allí viven familias, nacen Argentinos y se continúa esa obra, con el mismo esfuerzo y sacrificio, que pusieron siempre, nuestros Antárticos.
     
    Llegada de un avión de las Fuerzas Áereas Argentinas en la Base Marambio, Antártida Argentina


    Estos acontecimientos están narrados en el portal de la Fundación Marambio.  La entidad presidida por Dr. Juan Carlos Luján, Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB), tiene su sede en Paraná 6658 - Carapachay - CP.1605 - Buenos Aires - Argentina. info@marambio.aq Tel. +54 (11) 4766-3086 / 4763-2649
     
    Vista de los integrantes de una invernada en Base Marambio, Antártida Argentina.


    Vamos a recordar con emoción a aquellos argentinos valerosos de la dotación antártica años 1968/69 (Invernada 1969), integrantes de la "Patrulla Soberanía", fundadora de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio:


    Teniente Oscar José POSE ORTÍZ de ROZAS
    Teniente Francisco Florencio MENSI
    Teniente Mario Víctor LICCIARDELLO
    Primer Teniente (EC) Américo Osvaldo AUAD
    Suboficial Mayor Arturo Rafael GIMÉNEZ
    Suboficial Principal Ramón Alberto VELÁZQUEZ
    Suboficial Principal Aníbal César Clementino KLOCKER
    Suboficial Ayudante Castor Eustaquio AYALA
    Sargento Ayudante (EA) Lucas Feliciano SORIA
    Suboficial Auxiliar Juan Carlos LUJÁN
    Suboficial Auxiliar Omar Juan AIMARETTI
    Cabo Principal Alberto Oscar GALLARDO
    Cabo Principal Hugo Adolfo FERRARI
    Cabo Primero Luis Facundo FIORAMONTI
    Cabo Primero José Luis CORTELEZZI
    Cabo Primero Daniel Enrique TIMO
    Cabo Primero Adolfo SISSOY
    Cabo Primero José Oscar MEDINA
    Cabo Primero Miguel Ángel MIGNANI
    Cabo Primero Wbaldo Salvador GARCÍA
    Cabo Primero Carlos Alberto SCHENONE

    Se desempeñaba como comandante del Grupo Aéreo de Tareas Antárticas (GATA) el entonces Vicecomodoro Mario Luis OLEZZA
     
      
                                Escudo de la Base Marambio de la Fuerza Aérea Argentina en la Antártida Argentina

     
    VISITE EL MUSEO ANTÁRTICO DE LA FUNDACIÓN MARAMBIO. Estará abierto hasta el 12 de noviembre 2010 en Cerrito 4092/4 (a 1 cuadra de Av. Ader y Paraná y a la vuelta de la Fundación Marambio), en Carapachay (barrio Villa Adelina), provincia de Buenos Aires, de lunes a viernes de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con entrada libre y gratuita, brindando visitas especiales para establecimientos educacionales y jubilados.
     
    Agradecemos a nuestro colega Rodolfo Ghezzi por su colaboración en la preparación de esta nota.


    Desde Madrid y
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa, nos adherimos y recordamos con gran orgullo esta gesta de argentinos en nuestra Antártida.
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    HISTORIA ARGENTINA. ¿Fue un genocida el General Julio Argentino Roca?

    Leemos esta presentación de nota y el comentario histórico mismo en BARADERO TE INFORMA, de la ciudad bonaerense homónima. Por su interés lo reproducimos, dando así voz a otro punto vista, ya que en RAÍZ ARGENTINA hay muchos y buenos comentarios en favor de los movimientos indigenistas de la provincia de Buenos Aires.



    Dice Gabriel Moretti en la presentación:  Con un interés no exento de cierta agradable sorpresa, he visto que por estos días varios lectores de la página han polemizado respecto a la figura del General Julio Argentino Roca. Como no tiene Roca un diario que defienda su memoria, Mitre fue más previsor en ese sentido, en busca de la verdad histórica o, si se quiere, intentando aproximarnos a ella, he solicitado la colaboración del Dr. Roberto Ferrero, destacado historiador cordobés y la considero un interesante aporte para que, de la discusión, emerja algo de luz. He leído por allí que se lo trata a Roca de cipayo y me da la impresión que existe una confusión con su hijo, del mismo nombre, quien fuera destacado protagonista durante la década infame. También se ha usado la palabra genocida con liviandad o quizás desconocimiento.

    De todo esto se trata la nota que el Dr. Ferrero publicara a raíz de un tema similar: en una localidad cordobesa se decidió cambiarle el nombre de Gral. Roca a una calle y el Dr. Ferrero escribió lo que sigue.
     
    Gabriel Moretti 
     
     
    Julio Argentino Roca en su etapa como presidente de la República Argentina


    LA EXPULSIÓN DEL GENERAL ROCA: UN GRAVE ERROR HISTÓRICO

     
    Autor: Roberto A. Ferrero, Ex-Presidente de la Junta Provincial de Historia de Córdoba

    Con gran sorpresa me he enterado hace unos días de la iniciativa destinada a expulsar de nuestra nomenclatura urbana al General Julio A. Roca, que da nombre al bulevar epónimo. Creo que se trata de una gran equivocación, surgida quizá de un espíritu generoso y humanitario hacia nuestros maltratados pueblos aborígenes, pero que no encuentra asidero alguno en sus principales sustentos argumentativos.

    Estos argumentos, motorizados por el escritor argentinogermano Osvaldo Bayer –partidario expreso de separar la Patagonia del resto de  nuestro país para constituir en ella una nación independiente- son esencialmente dos, tan a-históricos y descontextualizados uno como el otro. El más agresivo de ambos es el que quiere hacer del general Roca un “genocida”. Ahora bien: esta es una ligereza semántica y política, porque ¿qué es un genocidio?  El exterminio deliberado de una etnia o de un grupo social por el solo hecho de serlo, y generalmente o casi siempre, ejercido sobre gentes imposibilitadas de autodefensa alguna. Los turcos asesinaron a un  millón y medio de armenios, pero éstos no victimaron uno solo de sus perseguidores. Eso era un genocidio. Los nazis exterminaron seis millones de judíos, sin que éstos persiguieran o mataran un solo alemán. Eso también era un  genocidio.
     
     
    Pero el caso de Roca y la Conquista del Desierto es totalmente distinto. No fue un genocidio, sino la culminación de una larguísima guerra, en la cual los indígenas tuvieron, entre 1820 y 1882 –según el prolijo inventario del historiador indigenista Martínez Zarazola- 7.598 bajas, pero a su vez causaron la muerte de 3.200 criollos (fortineros, pequeños propietarios, viajeros, hacendados, mujeres, autoridades, niños…) En la llamada “Invasión Grande” de Calfucurá a la pcia. de Buenos Aires a fines de 1875, sólo en Azul el malón asesinó 400 vecinos, cautivó 500 y se apoderó de 300.000 animales que, como siempre, fueron vendidos en Chile con jugosas ganancias. (A propósito: el cacique Casimiro Catriel habitaba en Azul, usaba carruaje y tenía cuenta abierta en el Banco de la ciudad…) ¿Era entonces el de Azul un genocidio criollo causado por los indios? De ninguna manera: fue una etapa de esta prolongada y cruel guerra. Los que guerreaban contra Roca no eran unos desgraciados indios como los que ahora penan injustamente a orillas del Pilcomayo o en los suburbios de Rosario al que han emigrado, compatriotas a los que se los debe ayudar e integrar en su diversidad.
     
     
    Eran soldados de un cuasi-Estado indígena, que rivalizaba y desafiaba al Estado nacional y que practicaba la esclavitud sobre blancos cautivados e indios comprados en Chile. Comentando la visita que en 1872 hizo el oficial Mariano Bejarano, enviado por el gobierno nacional, al cacique Sayhueque, caudillo del “País de las Manzanas” (hoy Neuquén), dice el escritor indigenista Curruhuinca-Roux: “La visita de Bejarano fue una visita oficial, de un enviado de un gobierno al jefe de otro gobierno”. Los malones no eran tácticas defensivas contra los blancos “invasores”, sino verdaderas expediciones para capturar botín, al estilo de vikingos terrestres, mitad piratas y mitad comerciantes, botines que eran negociados en Chile, cuyas autoridades fogoneaban estos malones para debilitar al gobierno argentino y quedarse con la Patagonia. No debemos tener una concepción maniquea e ingenua de la Historia. La Historia real es más complicada que la visión tipo “Billiken” de malvados y  víctimas, héroes y villanos. Y mucho más se puede decir sobre este primer argumento históricamente equivocado, pero con lo dicho basta.

         El segundo argumento dice que los pueblos aborígenes originarios fueron despojados de las tierras que les pertenecían en la llanura pampeana y en las vastas extensiones patagónicas. Nada menos cierto. En cuanto al carácter de originarios de las tribus indígenas que poblaban nuestras pampas –casi todas variantes o ramas del pueblo araucano- sólo un desconocimiento total de la historia de nuestro país y de la de Chile puede explicar tamaño error. Efectivamente: esas tribus trasandinas no tenían nada de “originarias”, ya que empezaron a migrar desde más allá de los Andes a nuestra Patria recién desde principios del Siglo XVIII.
     
     
    Cuadro que recuerda al ejército argentino que combatió contra los indigenas en la campaña del desierto. En el centro, el general Julio Argentino Roca
     
     
    Más originarios eran los nativos de este suelo, en comparación, porque los esforzados pobladores de la frontera y los soldados, oficiales y Jefes criollos de la Conquista del Desierto –con excepción de Fotheringham que era inglés y de Nicolas Levalle que era italiano y algún otro- no tenían menos títulos a estas tierras que los ranqueles, pampas o manzaneros. Sus ancestros se remontaban a la misma o a una más antigua época. En cuanto al carácter de “dueños de la tierra” que alegaban las tribus indígenas y sus generosos defensores actuales, debe reconocérselo pero con la siguiente limitación: ellas no eran las dueñas exclusivas de la pampa: la pampa ubérrima, inmensa, era de todos los argentinos, criollos o indios, nativos o hijos de inmigrantes, de los que ocupaban y de los que esperaban en los puertos para poblarla.
     
     
    Calfucurá, Namuncurá, Catriel, Baigorrita, Pincén, Mariano Rosas y demás caudillos indios no podían guardar para si solos lo que era patrimonio común. Como el perro del hortelano que, según el popular dicho español, “no come ni deja comer”, así aquellos temibles pobladores de la llanura argentina no la hacían producir ni dejaban que otros lo hicieran. Esa negativa, puesta como una muralla al crecimiento impetuoso de las fuerzas productivas, no podía durar y no duró. La necesidad histórica que, como dice Hegel desgraciadamente “siempre avanza por su lado malo”, y que llevaba en su seno el progreso agropecuario de la nación, la había condenado.

        Por lo demás, la defensa de Roca en relación a la Conquista del Desierto no puede hacer olvidar los otros grandes aportes que él y la “Generación del 80” hicieron a la construcción de esta Argentina Moderna, hoy tan descalabrada: la nacionalización de Buenos Aires y su Puerto único, la instauración de las instituciones seculares, la enseñanza laica, la inmigración de masas y la colonización agraria.
     
    Estas realizaciones lo hacen más que acreedor al agradecimiento nacional y,  por ende, a la nominación de una calle, que es una de las formas en que los pueblos suelen recordar a sus benefactores. Que esa Generación haya derivado rápidamente en Oligarquía y que los especuladores y grandes comerciantes y terratenientes hayan monopolizado luego las extensiones recuperadas para el trabajo y la producción, es una sub-etapa diferente del desarrollo argentino, que no puede opacar la gestión de quienes como Roca y sus amigos se esforzaron por darnos definitivamente un país unificado.

        Si los enemigos de los genocidios buscan un culpable, más vale que estudien las biografías de Mitre y de Sarmiento, que predicaron y llevaron adelante una verdadera hecatombe social contra la estirpe criolla originaria. ¿Por qué nadie se refiere a este genocidio, que realmente lo fue? ¿O acaso no aconsejó el “civilizador” Sarmiento a Mitre que “no trepidara en derramar sangre de gauchos, que es lo único que tienen de humano”? No propongo que se cambie la denominación de la calle Sarmiento por la de Coliqueo, pero si creo que, sin quitar al general Roca del bulevar que honra su nombre, podría rendirse el homenaje que desean los indigenistas en otra calle de la ciudad.
     
     
    Al final de cuentas, tanto unos como otros, nos guste o no, son parte de la historia nacional, si es que la queremos entender en su unidad integral y no como un combate entre buenos y malos, que se derriban unos a otros de sus pedestales como en los torneos de la Edad Media, edad oscura por cierto. Esta no es una hora de denigración, sino de integración, no de balcanización, sino de unidad latinoamericana. Todo lo que vaya contra esta perspectiva no puede sino hacer el juego al enemigo extranjero que nos asecha y se propone aprovecharse de nuestros enfrentamientos y nuestros artificiales enconos.

     
    Publicado en Argentina:  “La Voz de San Justo” de San Francisco, “La Nueva Región” de Laboulaye y en “Pensamiento Plural, blog
     
    En España: RAÍZ ARGENTINA versión online

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    HISTORIA ARGENTINA. ¿Fue un genocida el General Julio Argentino Roca? Opina Armando Puente

    Como ocurre con muchas aspectos de nuestra historia argentina y sus personajes... podríamos decir que "la lucha continúa". Cuesta mucho dejar de lado la pasión y las actuales posiciones muchas veces políticas. Rosas, Sarmiento, Mitre, Rivadavia, Roca... siguen siendo motivo de cuestionamientos o alabanzas según quien opine de ellos.
     


    El periodista e historiador argentino
    Armando Puente,residente en España desde hace mucho tiempo, realiza algunas acotaciones sobre el revisionismo histórico en Argentina.  

    Armando Puente, periodista e historiador argentino residente en España
     

    Al revisionismo histórico  realizado por intelectuales nacionalistas argentinos el pasado siglo, sucede ahora un nuevo revisionismo en el que se exaltan personajes y episodios de nuestra historia relacionados con los primeros pueblos que se instalaron en lo que ahora es nuestra nación.
     
    En esa linea, estan las obras de quienes sostienen que José de San Martin era hijo de un noble español y una india guaraní;  que subrayan- con más fundamento - los orígenes indigenas de Juan Domingo Perón; que nos cuentan la historia de los mapuches, pueblo que procedente de Chile que ocupó amplios territorios del sur argentinos y que ahora reclaman en Chile, la creacion de la Nacion Mapuche.
     
    Los que abundan en datos conocidos sobre la política seguida por Roca juzgándola con una forma delictiva solo vigente en el mundo desde  el juicio de Nuremberg.

    No entro analizar cuanto hay de rigor histórico en cada uno de los hechos mencionados .Solo señalo que hoy se da un nuevo revisionismo histórico . No solo en Argentina.

    En los ultimos meses y con motivo del inicio de los Bicentenarios de las independencias de las naciones latinoamericanas, he tenido oportunidad de conversar con una nueva generación de historiadores peruanos, bolivianos, colombianos, venezolanos y mexicanos, que han profundizado en las raíces de la independencia de cada una de esas repúblicas,  raices en cada caso comunes -en cuanto significaban la ruptura con España- pero distintas, porque diferentes eran los motivos que los llevaron a ellos y nosotros a emanciparnos.
     
    En el caso del Perú-Bolivia  y de México el pasado de grandes imperios (mayas, incas, etc.) y de una gran mayoría indigena, significó diversos comportamientos frente a España.
     
    Por ejemplo al Perú tuvimos que independizarlo argentinos y chilenos. En Venezuela los "pardos", los "negros",  apoyaron inicialmente a los españoles, frente a los blancos que querian independizarse.

    Las investigaciones que esta haciendo esa nueva generación de revisionistas peruanos, venezolanos, colombianos y mexicanos,  me parece ejemplar. Al menos  la de los historiadores que he conocido recientemente. Pero "no todo el  monte es orégano".

    Armando Ruben Puente.

    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa


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    Historia Argentina. Nos preguntan sobre San Martín. Responde Armando Rubén Puente

    HISTORIA ARGENTINA. En una de nuestras notas sobre el General San Martín firmadas por Armando Puente, nuestra lectora Graciela Menchaca preguntaba sobre la posibilidad que existía que fuera hijo de uno de los Alvear. Volvemos a nuestro compatriota, el periodista e historiador argentino especializado en la vida y obra del Gran Libertador.


    He aquí la respuesta al comentario de la Sta. Menchaca:

    Monumento al General San Martín levantado en Madrid, Parque Oeste. Sus visitantes podrán encontrar claves muy interesantes en su arquitectura.


    La familia Alvear, residente en Andalucia, sostiene que "la unica personalidad politica argentina que ha pertenecido a nuestra familia ha sido el  presidente don Marcelo Torcuato de Alvear". La familia ignora "de donde ha salido esa historia de que el general San Martin sería pariente nuestro" y  no tiene el menor interés en el tema.

    La  version de que don José de San Martin fuera hijo de don Diego de Alvear y Ponce de León parece haber tenido su origen hacia 1825, cuando el Libertador se expatrió a Europa con su hija, Merceditas. Sus tios y abuela, disgustados porque se la llevara a Londres, y luego a Bruselas y Paris, habrian comentado en el circulo deamistades que San Martin era hijo de una india; de hecho el matrimonio del general con Remedios de Escalada nunca fue bien visto por la ilustre y poderosa familia porteña, que sabia que el vencedor de Bailen era hijo de un modesto oficial español que despues de cuarenta años ´de vida militar murió con la simple graduacion de capitan.

    En los archivos militares españoles y los archivos familiares de los Alvear en Andalucia y en los San Martin en Madrid no hay ningun documento que permita sospechar que esa version sea cierta.

    José de San Martin mantuvo toda su vida relacion con sus hermanos - hijos del capitan Juan San Martin y doña Gregoria Matorras - ,dejó en su testamento un legado para su hermana Maria Elena y  su sobrina Petronila de Menchaca y San Martin ( asi firmaba ) .
    Estos son los hechos.

     Armando Ruben Puente
     
     
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa
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