• Un argentino de ley

    Nació en Buenos Aires, el 2 de junio de 1758. Era hijo del capitán de milicias y panadero español, Domingo Passo y de María Manuela Fernández, hija de padre español y madre criolla, siendo el segundo de siete hermanos. Estudió en Córdoba donde obtuvo el título de maestro de filosofía y doctor en teología.



    De regreso a Buenos Aires, ejerció como docente de filosofía en el Colegio de San Carlos. En la Universidad de Charcas, se graduó de abogado.

    Fue nombrado Agente Fiscal de la Real Hacienda en 1803, y fue uno de los primeros pobladores del pueblo de San José de Flores, en Buenos Aires, junto con el padre de Bartolomé Mitre, Ambrosio Mitre y el general José Rondeau, entre otras personalidades.

    Para su iglesia, inaugurada en 1831, que reemplazaba a la precaria que se había erigido en 1806, realizó importantes donativos. Fue en San José de Flores donde se promulgó la Constitución de 1853, y se firmó el pacto del 11 de noviembre de 1859, que lleva el nombre del pueblo.

    Participó en la defensa de la ciudad de Buenos Aires, durante las Invasiones Inglesas , siendo una de las voces que se alzó para que el mando de las tropas quedara a cargo de Liniers, héroe de lsa Reconquista, y no del cobarde Virrey Sobremonte que ante los terribles hechos había optado por huir hacia Córdoba. El virrey debió exiliarse en Montevideo, y su cargo de virrey fue ocupado por Liniers, quien luego sería reemplazado, por su origen francés, al ocurrir la invasión napoleónica en España, por Baltazar Hidalgo de Cisneros, último virrey del Río de la Plata.

    Fue Secretario de la Primera Junta de gobierno patrio en 1810, junto a Mariano Moreno, limitándose a refrendar las decisiones de este apasionado revolucionario, quedando su figura opacada por la de su colega en la función.
    La Junta porteña necesitaba el reconocimiento de los pueblos del interior, y con ese fin se comisionó a Juan José Paso, el 12 de junio de 1810, para lograr la adhesión de Montevideo. Su misión fracasó pues Montevideo sólo aceptaría al nuevo gobierno, si éste reconocía la soberanía del Consejo de Regencia.

    Defensor de los morenistas, se opuso a la incorporación de los diputados del interior a la Junta, pero estos lograron integrarla conformando la Junta Grande. Saavedra sostenía la conveniencia pública de la incorporación de los diputados del interior a pesar de ser contraria al derecho.

    En abril de 1811 la revolución dividió a los integrantes de la Junta, subsistiendo en la Junta Grande, solamente Saavedra, Domingo Matheu y Juan José Paso, quien cambió su adhesión a Moreno por vincularse con Saavedra.

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    Historia Argentina: 29 de octubre 1969, fundación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio

    Se cumplen en el Año del Bicentenario, cuarenta y un años de un hecho histórico argentino que merece ser recordado. Aquel día 29 de octubre de 1969 en el que nuestros compatriotas, integrantes de la Patrulla "Soberanía", rompieron el aislamiento con el Continente Antártico.



    Epopeya de trascendencia Nacional, Histórica y Geopolítica protagonizada por argentinos, que viviendo en pequeñas carpas, en una zona extremadamente inhóspita, contando solo con picos, palas y trabajando con esfuerzo, garra y coraje, abrieron un surco de tierra en el Desierto Blanco para permitir operar aviones de gran porte con tren de aterrizaje convencional, es decir con ruedas.
     
    Instalación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio por parte de la Patrulla Soberanía, invernada 1968-1969, República Argentina


    A partir de entonces se abrieron rutas en sentido transpolar, la Antártida es un pedazo más de nuestra Patria, allí viven familias, nacen Argentinos y se continúa esa obra, con el mismo esfuerzo y sacrificio, que pusieron siempre, nuestros Antárticos.
     
    Llegada de un avión de las Fuerzas Áereas Argentinas en la Base Marambio, Antártida Argentina


    Estos acontecimientos están narrados en el portal de la Fundación Marambio.  La entidad presidida por Dr. Juan Carlos Luján, Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB), tiene su sede en Paraná 6658 - Carapachay - CP.1605 - Buenos Aires - Argentina. info@marambio.aq Tel. +54 (11) 4766-3086 / 4763-2649
     
    Vista de los integrantes de una invernada en Base Marambio, Antártida Argentina.


    Vamos a recordar con emoción a aquellos argentinos valerosos de la dotación antártica años 1968/69 (Invernada 1969), integrantes de la "Patrulla Soberanía", fundadora de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio:


    Teniente Oscar José POSE ORTÍZ de ROZAS
    Teniente Francisco Florencio MENSI
    Teniente Mario Víctor LICCIARDELLO
    Primer Teniente (EC) Américo Osvaldo AUAD
    Suboficial Mayor Arturo Rafael GIMÉNEZ
    Suboficial Principal Ramón Alberto VELÁZQUEZ
    Suboficial Principal Aníbal César Clementino KLOCKER
    Suboficial Ayudante Castor Eustaquio AYALA
    Sargento Ayudante (EA) Lucas Feliciano SORIA
    Suboficial Auxiliar Juan Carlos LUJÁN
    Suboficial Auxiliar Omar Juan AIMARETTI
    Cabo Principal Alberto Oscar GALLARDO
    Cabo Principal Hugo Adolfo FERRARI
    Cabo Primero Luis Facundo FIORAMONTI
    Cabo Primero José Luis CORTELEZZI
    Cabo Primero Daniel Enrique TIMO
    Cabo Primero Adolfo SISSOY
    Cabo Primero José Oscar MEDINA
    Cabo Primero Miguel Ángel MIGNANI
    Cabo Primero Wbaldo Salvador GARCÍA
    Cabo Primero Carlos Alberto SCHENONE

    Se desempeñaba como comandante del Grupo Aéreo de Tareas Antárticas (GATA) el entonces Vicecomodoro Mario Luis OLEZZA
     
      
                                Escudo de la Base Marambio de la Fuerza Aérea Argentina en la Antártida Argentina

     
    VISITE EL MUSEO ANTÁRTICO DE LA FUNDACIÓN MARAMBIO. Estará abierto hasta el 12 de noviembre 2010 en Cerrito 4092/4 (a 1 cuadra de Av. Ader y Paraná y a la vuelta de la Fundación Marambio), en Carapachay (barrio Villa Adelina), provincia de Buenos Aires, de lunes a viernes de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con entrada libre y gratuita, brindando visitas especiales para establecimientos educacionales y jubilados.
     
    Agradecemos a nuestro colega Rodolfo Ghezzi por su colaboración en la preparación de esta nota.


    Desde Madrid y
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa, nos adherimos y recordamos con gran orgullo esta gesta de argentinos en nuestra Antártida.
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    HISTORIA ARGENTINA. ¿Fue un genocida el General Julio Argentino Roca?

    Leemos esta presentación de nota y el comentario histórico mismo en BARADERO TE INFORMA, de la ciudad bonaerense homónima. Por su interés lo reproducimos, dando así voz a otro punto vista, ya que en RAÍZ ARGENTINA hay muchos y buenos comentarios en favor de los movimientos indigenistas de la provincia de Buenos Aires.



    Dice Gabriel Moretti en la presentación:  Con un interés no exento de cierta agradable sorpresa, he visto que por estos días varios lectores de la página han polemizado respecto a la figura del General Julio Argentino Roca. Como no tiene Roca un diario que defienda su memoria, Mitre fue más previsor en ese sentido, en busca de la verdad histórica o, si se quiere, intentando aproximarnos a ella, he solicitado la colaboración del Dr. Roberto Ferrero, destacado historiador cordobés y la considero un interesante aporte para que, de la discusión, emerja algo de luz. He leído por allí que se lo trata a Roca de cipayo y me da la impresión que existe una confusión con su hijo, del mismo nombre, quien fuera destacado protagonista durante la década infame. También se ha usado la palabra genocida con liviandad o quizás desconocimiento.

    De todo esto se trata la nota que el Dr. Ferrero publicara a raíz de un tema similar: en una localidad cordobesa se decidió cambiarle el nombre de Gral. Roca a una calle y el Dr. Ferrero escribió lo que sigue.
     
    Gabriel Moretti 
     
     
    Julio Argentino Roca en su etapa como presidente de la República Argentina


    LA EXPULSIÓN DEL GENERAL ROCA: UN GRAVE ERROR HISTÓRICO

     
    Autor: Roberto A. Ferrero, Ex-Presidente de la Junta Provincial de Historia de Córdoba

    Con gran sorpresa me he enterado hace unos días de la iniciativa destinada a expulsar de nuestra nomenclatura urbana al General Julio A. Roca, que da nombre al bulevar epónimo. Creo que se trata de una gran equivocación, surgida quizá de un espíritu generoso y humanitario hacia nuestros maltratados pueblos aborígenes, pero que no encuentra asidero alguno en sus principales sustentos argumentativos.

    Estos argumentos, motorizados por el escritor argentinogermano Osvaldo Bayer –partidario expreso de separar la Patagonia del resto de  nuestro país para constituir en ella una nación independiente- son esencialmente dos, tan a-históricos y descontextualizados uno como el otro. El más agresivo de ambos es el que quiere hacer del general Roca un “genocida”. Ahora bien: esta es una ligereza semántica y política, porque ¿qué es un genocidio?  El exterminio deliberado de una etnia o de un grupo social por el solo hecho de serlo, y generalmente o casi siempre, ejercido sobre gentes imposibilitadas de autodefensa alguna. Los turcos asesinaron a un  millón y medio de armenios, pero éstos no victimaron uno solo de sus perseguidores. Eso era un genocidio. Los nazis exterminaron seis millones de judíos, sin que éstos persiguieran o mataran un solo alemán. Eso también era un  genocidio.
     
     
    Pero el caso de Roca y la Conquista del Desierto es totalmente distinto. No fue un genocidio, sino la culminación de una larguísima guerra, en la cual los indígenas tuvieron, entre 1820 y 1882 –según el prolijo inventario del historiador indigenista Martínez Zarazola- 7.598 bajas, pero a su vez causaron la muerte de 3.200 criollos (fortineros, pequeños propietarios, viajeros, hacendados, mujeres, autoridades, niños…) En la llamada “Invasión Grande” de Calfucurá a la pcia. de Buenos Aires a fines de 1875, sólo en Azul el malón asesinó 400 vecinos, cautivó 500 y se apoderó de 300.000 animales que, como siempre, fueron vendidos en Chile con jugosas ganancias. (A propósito: el cacique Casimiro Catriel habitaba en Azul, usaba carruaje y tenía cuenta abierta en el Banco de la ciudad…) ¿Era entonces el de Azul un genocidio criollo causado por los indios? De ninguna manera: fue una etapa de esta prolongada y cruel guerra. Los que guerreaban contra Roca no eran unos desgraciados indios como los que ahora penan injustamente a orillas del Pilcomayo o en los suburbios de Rosario al que han emigrado, compatriotas a los que se los debe ayudar e integrar en su diversidad.
     
     
    Eran soldados de un cuasi-Estado indígena, que rivalizaba y desafiaba al Estado nacional y que practicaba la esclavitud sobre blancos cautivados e indios comprados en Chile. Comentando la visita que en 1872 hizo el oficial Mariano Bejarano, enviado por el gobierno nacional, al cacique Sayhueque, caudillo del “País de las Manzanas” (hoy Neuquén), dice el escritor indigenista Curruhuinca-Roux: “La visita de Bejarano fue una visita oficial, de un enviado de un gobierno al jefe de otro gobierno”. Los malones no eran tácticas defensivas contra los blancos “invasores”, sino verdaderas expediciones para capturar botín, al estilo de vikingos terrestres, mitad piratas y mitad comerciantes, botines que eran negociados en Chile, cuyas autoridades fogoneaban estos malones para debilitar al gobierno argentino y quedarse con la Patagonia. No debemos tener una concepción maniquea e ingenua de la Historia. La Historia real es más complicada que la visión tipo “Billiken” de malvados y  víctimas, héroes y villanos. Y mucho más se puede decir sobre este primer argumento históricamente equivocado, pero con lo dicho basta.

         El segundo argumento dice que los pueblos aborígenes originarios fueron despojados de las tierras que les pertenecían en la llanura pampeana y en las vastas extensiones patagónicas. Nada menos cierto. En cuanto al carácter de originarios de las tribus indígenas que poblaban nuestras pampas –casi todas variantes o ramas del pueblo araucano- sólo un desconocimiento total de la historia de nuestro país y de la de Chile puede explicar tamaño error. Efectivamente: esas tribus trasandinas no tenían nada de “originarias”, ya que empezaron a migrar desde más allá de los Andes a nuestra Patria recién desde principios del Siglo XVIII.
     
     
    Cuadro que recuerda al ejército argentino que combatió contra los indigenas en la campaña del desierto. En el centro, el general Julio Argentino Roca
     
     
    Más originarios eran los nativos de este suelo, en comparación, porque los esforzados pobladores de la frontera y los soldados, oficiales y Jefes criollos de la Conquista del Desierto –con excepción de Fotheringham que era inglés y de Nicolas Levalle que era italiano y algún otro- no tenían menos títulos a estas tierras que los ranqueles, pampas o manzaneros. Sus ancestros se remontaban a la misma o a una más antigua época. En cuanto al carácter de “dueños de la tierra” que alegaban las tribus indígenas y sus generosos defensores actuales, debe reconocérselo pero con la siguiente limitación: ellas no eran las dueñas exclusivas de la pampa: la pampa ubérrima, inmensa, era de todos los argentinos, criollos o indios, nativos o hijos de inmigrantes, de los que ocupaban y de los que esperaban en los puertos para poblarla.
     
     
    Calfucurá, Namuncurá, Catriel, Baigorrita, Pincén, Mariano Rosas y demás caudillos indios no podían guardar para si solos lo que era patrimonio común. Como el perro del hortelano que, según el popular dicho español, “no come ni deja comer”, así aquellos temibles pobladores de la llanura argentina no la hacían producir ni dejaban que otros lo hicieran. Esa negativa, puesta como una muralla al crecimiento impetuoso de las fuerzas productivas, no podía durar y no duró. La necesidad histórica que, como dice Hegel desgraciadamente “siempre avanza por su lado malo”, y que llevaba en su seno el progreso agropecuario de la nación, la había condenado.

        Por lo demás, la defensa de Roca en relación a la Conquista del Desierto no puede hacer olvidar los otros grandes aportes que él y la “Generación del 80” hicieron a la construcción de esta Argentina Moderna, hoy tan descalabrada: la nacionalización de Buenos Aires y su Puerto único, la instauración de las instituciones seculares, la enseñanza laica, la inmigración de masas y la colonización agraria.
     
    Estas realizaciones lo hacen más que acreedor al agradecimiento nacional y,  por ende, a la nominación de una calle, que es una de las formas en que los pueblos suelen recordar a sus benefactores. Que esa Generación haya derivado rápidamente en Oligarquía y que los especuladores y grandes comerciantes y terratenientes hayan monopolizado luego las extensiones recuperadas para el trabajo y la producción, es una sub-etapa diferente del desarrollo argentino, que no puede opacar la gestión de quienes como Roca y sus amigos se esforzaron por darnos definitivamente un país unificado.

        Si los enemigos de los genocidios buscan un culpable, más vale que estudien las biografías de Mitre y de Sarmiento, que predicaron y llevaron adelante una verdadera hecatombe social contra la estirpe criolla originaria. ¿Por qué nadie se refiere a este genocidio, que realmente lo fue? ¿O acaso no aconsejó el “civilizador” Sarmiento a Mitre que “no trepidara en derramar sangre de gauchos, que es lo único que tienen de humano”? No propongo que se cambie la denominación de la calle Sarmiento por la de Coliqueo, pero si creo que, sin quitar al general Roca del bulevar que honra su nombre, podría rendirse el homenaje que desean los indigenistas en otra calle de la ciudad.
     
     
    Al final de cuentas, tanto unos como otros, nos guste o no, son parte de la historia nacional, si es que la queremos entender en su unidad integral y no como un combate entre buenos y malos, que se derriban unos a otros de sus pedestales como en los torneos de la Edad Media, edad oscura por cierto. Esta no es una hora de denigración, sino de integración, no de balcanización, sino de unidad latinoamericana. Todo lo que vaya contra esta perspectiva no puede sino hacer el juego al enemigo extranjero que nos asecha y se propone aprovecharse de nuestros enfrentamientos y nuestros artificiales enconos.

     
    Publicado en Argentina:  “La Voz de San Justo” de San Francisco, “La Nueva Región” de Laboulaye y en “Pensamiento Plural, blog
     
    En España: RAÍZ ARGENTINA versión online

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    Historia Argentina. Nos preguntan sobre San Martín. Responde Armando Rubén Puente

    HISTORIA ARGENTINA. En una de nuestras notas sobre el General San Martín firmadas por Armando Puente, nuestra lectora Graciela Menchaca preguntaba sobre la posibilidad que existía que fuera hijo de uno de los Alvear. Volvemos a nuestro compatriota, el periodista e historiador argentino especializado en la vida y obra del Gran Libertador.


    He aquí la respuesta al comentario de la Sta. Menchaca:

    Monumento al General San Martín levantado en Madrid, Parque Oeste. Sus visitantes podrán encontrar claves muy interesantes en su arquitectura.


    La familia Alvear, residente en Andalucia, sostiene que "la unica personalidad politica argentina que ha pertenecido a nuestra familia ha sido el  presidente don Marcelo Torcuato de Alvear". La familia ignora "de donde ha salido esa historia de que el general San Martin sería pariente nuestro" y  no tiene el menor interés en el tema.

    La  version de que don José de San Martin fuera hijo de don Diego de Alvear y Ponce de León parece haber tenido su origen hacia 1825, cuando el Libertador se expatrió a Europa con su hija, Merceditas. Sus tios y abuela, disgustados porque se la llevara a Londres, y luego a Bruselas y Paris, habrian comentado en el circulo deamistades que San Martin era hijo de una india; de hecho el matrimonio del general con Remedios de Escalada nunca fue bien visto por la ilustre y poderosa familia porteña, que sabia que el vencedor de Bailen era hijo de un modesto oficial español que despues de cuarenta años ´de vida militar murió con la simple graduacion de capitan.

    En los archivos militares españoles y los archivos familiares de los Alvear en Andalucia y en los San Martin en Madrid no hay ningun documento que permita sospechar que esa version sea cierta.

    José de San Martin mantuvo toda su vida relacion con sus hermanos - hijos del capitan Juan San Martin y doña Gregoria Matorras - ,dejó en su testamento un legado para su hermana Maria Elena y  su sobrina Petronila de Menchaca y San Martin ( asi firmaba ) .
    Estos son los hechos.

     Armando Ruben Puente
     
     
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa
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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 1)

    Coincidiendo con un nuevo aniversario, el 26 de Julio 2010,  y a cincuenta y ocho años de la muerte de Eva Duarte de Perón, iniciamos esta serie de notas sobre este personaje de características únicas en la historia argentina. Las ha escrito Rodolfo Ghezzi en Madrid.

    Sobre su autor, recordamos su trayectoria en España desde hace más de tres décadas ligadas a la difusión del tango y de nuestra Patria. Recientemente su labor fue reconocida por la Academia Nacional del Tango y en Junio 2010 fue el realizador del espectáculo “75 años sin Gardel”, con una gran repercusión en los distintos medios de comunicación de España.


    Eva Perón, una mujer en la historia de Argentina (I)
     
    Retrato fotográfico de Eva Duarte de Perón, Evita para el pueblo peronista, en Argentina


    El regreso a España

    Por
    Rodolfo Ghezzi

    El 1º de septiembre del año 1971 se exhuma el cuerpo de Maria Maggi de Magistri, sepultado en el cementerio Mayor de Milán, Italia. El cadáver es trasladado en un furgón a Madrid, España y entregado en el caserón de la Quinta Puerta de Hierro, situada en el barrio del mismo nombre,  a su titular Juan Domingo Perón, ex presidente de Argentina y exiliado en la Madre Patria.

    Eva Perón, que ahora podía después de muerta volver a  usar su verdadero nombre, regresaba a España por segunda vez. Terminaba así un trágico periplo que comenzó después del golpe militar que derrocó al general en septiembre de 1955, dieciséis años antes. Cuando eso sucedió, la momia de Evita estaba depositada en la segunda planta del edificio de la CGT (Confederación General del Trabajo) en Buenos Aires. El 23 de noviembre de aquél fatídico año, dos meses después de la llamada Revolución Libertadora, el Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) al frente de un comando, subió a la cámara mortuoria, y ante un desesperado Pedro Ara (el doctor español que la embalsamó y que cuidaba su cuerpo) retiró los restos y se los llevó.

    La historia a partir de ese momento reviste tintes dramáticos y crueles, con hechos protagonizados por el citado jefe del Servicio, con grado de teniente coronel y de nombre Carlos Moori Koenig. Al final, otros jefes militares enterados de tal barbarie, parece ser que con vejaciones incluidas, rescataron los restos y en  un periplo que contó con la colaboración de la Compañía de San Pablo, se consigue la autorización para sepultarlo en Milán bajo el nombre citado al comienzo de la nota.

    El traslado de los restos a Italia se produjo el 23 de Abril de 1957 a bordo de trasatlántico “Conte Biancamano”, que zarpó de Buenos Aires rumbo a Génova y fueron depositados en la tumba 41 del campo 86 del cementerio Maggiore de Milán. Es curioso como la historia se repite y con los mismos protagonistas. El cadáver de Eva era un símbolo que en cualquier momento podía recuperar la llamada Resistencia Peronista y que seguramente provocaría un estallido de imprevisibles consecuencias para los militares que habían tomado el poder, al comienzo con disidencias internas bastante profundas.

    Quién ordenó la operación de expatriar a la esposa de Perón, se llamaba Alejandro Agustín Lanusse, tenía el grado de Teniente Coronel y era Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. El mismo que en el año 1971, ya como presidente de facto de la República Argentina, dio la orden para que el cuerpo fuera devuelto a Juan Domingo Perón, residente en Madrid.
     
     
    Mausoleo de los Duarte donde están los restos de Evita, en el Cementerio de Recoleta, Buenos Aires, Argentina
     


    En el mes de Octubre de 1974, tres meses después de la muerte de su marido, Eva Duarte de Perón retorna a la Argentina, su cadáver es trasladado a la Quinta de Olivos (Residencia Oficial del Presidente de la República) y tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976, entregado a la familia Duarte y depositado en el panteón familiar del cementerio de Recoleta en Buenos Aires, donde actualmente descansa.



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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 2)

    Segunda entrega sobre un momento de la Historia Argentina que tuvo como protagonista a una mujer singular.  El autor de esta serie de notas, Rodolfo Ghezzii, nos retrotrae al 26 de Julio de 1952. Para muchos, es volver a recuerdos infantiles, que nos dejan grabadas imágenes por el momento excepcional que se vivió.



    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 2)
     
     
    Velatorio de los restos de Eva Duarte de Perón. Se  lo ve, solo en uno de los costados del féretro, al General Perón

    El almanaque indicaba “26 de Julio – Año 1952”

    Por Rodolfo Ghezzi



    El 26 de Julio de 1952 a los 33 años,  murió Eva Perón en la residencia presidencial ubicada en las calles Austria y Libertador de la ciudad de Buenos Aires. Un mes y medio antes,  pesando treinta y tres kilos y apoyada en un arnés especial, disimulado por su abrigo de visón, acompañó a su marido Juan Domingo Perón en el coche descapotable,  que les trasladaba a la Casa Rosada para asumir el segundo mandato como presidente de la Argentina. 


    El 1º de Mayo de 1952 habló por última vez en público desde el balcón de la Casa de Gobierno. Perón recordaba que al terminar su alocución, Evita se desvaneció en sus brazos. Ella intuía que era el último discurso, y lo improvisó durante catorce minutos: “ Yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, muerta o viva, para no dejar en pie un solo ladrillo que no sea peronista”.
     

    Eva Perón dirigiéndose a la multitud reunida en Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina, en su último discurso

    Eva en estado puro desgranaba toda su fuerza y su rabia  a pesar de la enfermedad que la iba destruyendo, parecía mentira que una persona en ese estado pudiera sobreponerse al dolor y la debilidad para recordar a los enemigos del régimen: “...nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatria que han explotado a la clase trabajadora; porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias”. La segunda presidencia del peronismo se enfrentaba a intereses muy poderosos y cada vez más, unía a los opositores que empezaban a pensar de que la única manera de terminar con el régimen, era a través de un golpe militar.


    De hecho, el 21 de septiembre de 1951 lo había intentado el General Benjamín Menéndez. Se vivían momentos de enfrentamientos que polarizaban a los argentinos y en el seno de muchas familias se evidenciaban estas divisiones. Eva Perón pensaba que su último llamado tenía que ser para los descamisados(1) y para que tomaran conciencia los peronistas, porque si no estaban preparados, todo se vendría abajo: “Quiero que el pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón y sepan los traidores que iremos a hacernos justicia por nuestras propias manos”.


    Tal vez recordaba aquel otro momento en el mismo balcón, un 22 de Agosto de 1951, cuando dos millones de personas consagraran por aclamación la fórmula Perón-Eva Perón. El llamado cabildo abierto o la asamblea popular sin precedentes en la historia del país, le pedía insistentemente, que aceptara la candidatura a la vicepresidencia impulsada por la CGT.


     Después de un diálogo entre la multitud y Eva, donde el pueblo pide su contestación inmediata, y luego de solicitar un tiempo de dos horas, la respuesta llega el 31 de agosto: “Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi Patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de Agosto”. El mensaje continúa y culmina diciendo : “...por eso estén tranquilos mis descamisados: no renuncio a la lucha y el trabajo: renuncio a los honores”. Hay quienes dicen que los militares cercanos a Perón se oponían a la posibilidad y las presiones surtieron efectos. Y hay quienes afirman, que la avanzada enfermedad hizo desistir a Evita que preveía el desenlace fatal.


    La señal de alarma había saltado a principios del año 1950 cuando se desmayó durante el acto de inauguración de la nueva sede del sindicato de taxistas en Buenos Aires. Su médico personal la quiso operar, pero ella se negó, dicen que pensaba que existía un complot contra su vida. El doctor Oscar Ivanissevich, Ministro de Educación, había comprobado en unas pruebas para una posible operación de apendicitis aguda, que la paciente sufría de un cáncer de útero.


    La noticia impactó a Perón, ya que su primera mujer, una maestra llamada Aurelia Tizón, había fallecido a causa de la misma enfermedad.  Cuando al final fue operada, el 5 de noviembre de 1951, ya era tarde, ocho meses después todo terminaba. Según el parte oficial y el locutor que lo anunció, había pasado a la inmortalidad a las 20,25 horas del 26 de julio de 1952.
     
     
     
    Traslado de los restos de Eva Duarte de Perón hasta la sede de la Confederación General de Trabajadores CGT


    Esa misma noche, el doctor español Pedro Ara, inició el tratamiento del cadáver. Al día siguiente comenzó el velatorio que se extendió por catorce días. Cientos de miles de personas llegadas desde los más remotos lugares del país, pasaron ante su féretro. El nueve de Agosto el cadáver fue llevado al edificio de la CGT (Confederación General del Trabajo) donde Ara finalizó el proceso de conservación. Posteriormente vendría la preparación y el embalsamado, tarea que duró varios meses.  


    (1) Para referirse a los trabajadores peronistas, tal vez tomado de la Marcha del 17 de Octubre de 1945, donde miles de trabajadores pedían por la libertad de Perón, y ante el tremendo calor se despojaban de las camisas. Hay otras interpretaciones, como la que alude a que Perón hablaba de la “Tercera Posición” y por eso no tenía una camisa política tradicional.

     
    Julio 2010

    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa



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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 3)

    Tercera parte de la vida de una mujer bonaerense que ha entrado en la Historia Argentina.  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, se remonta a 1947 para adentrarse en “El Viaje a España” de Eva Duarte de Perón.



    EL VIAJE A ESPAÑA (Los prolegómenos)
     
     
     
    Eva Duarte en un fotografía artística de su etapa como actriz

    Por
    Rodolfo Ghezzi

    El Peronismo había cumplido un año en el poder avanzado ya 1947. Perón fijaba su doctrina de la “Tercera Posición”, distante de los polos representados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Por su anticomunismo declarado la lógica indicaba el acercamiento al país del norte.  Pero sabía perfectamente cual era la postura del presidente  Harry Truman y su administración, que jugaron a favor de sus adversarios en las elecciones del año anterior, con el embajador Braden (1) directamente implicado contra el peronismo en la batalla electoral. 


    El Departamento de Estado Norteamericano no se arredraba. Seguía presionando a Perón solicitando la entrega de jerarcas nazis que, según ellos, se habían refugiado en Argentina. Perón se encargo de que recibieran la consigna, si seguían con esa política de coacción y de amos del mundo, él se iba a dejar querer por los rusos. Y como prueba, el día de su primera toma de posesión como presidente, pidió al delegado de Comercio de la Unión Soviética que ocupara un lugar prominente entre los invitados especiales. Cuentan que Perón comentó luego a un banquero argentino: “Ya verá usted, dentro de nada tendremos por aquí a los norteamericanos con sus portafolios y sus bolsas intentando hacer negocios”.


    Poco después llegó un nuevo embajador a Buenos Aires, James Bruce, reemplazante de Braden y al que el presidente Truman había dado la consigna de, “...ir allí y hacer amigos entre esas personas”. Una de las principales metas de Perón, era la de nacionalizar. Hasta su llegada los extranjeros controlaban  un sesenta por ciento de las inversiones industriales y se llevaban las terceras partes de las ganancias, fruto del esfuerzo de los trabajadores argentinos.


    Los ingleses controlaban las dos terceras partes, los norteamericanos, el resto.  En el comienzo de la llamada “Guerra Fría” había que buscar otros horizontes para desarrollar las relaciones de todo tipo y España se configuraba como la opción perfecta. Aislado Franco y su gobierno, Argentina rechaza la postura internacional y se dispone a brindar ayuda enviando alimentos para paliar el hambre de la posguerra. Según cita Ernesto Frers, en “La fascinante historia de Eva Perón”, el entonces Ministro de Economía argentino Miguel Miranda había dicho que “España tiene que ser nuestra punta de lanza para entrar en Europa”. Lo manifestó en una reunión del Consejo de Gobierno. Y agregó, “....es necesario romper el bloqueo y llevarles todo el trigo que necesiten, en las condiciones que sean”.
     
     
    Eva Duarte de Perón en plena apoteosis, arengando a sus "descamisados" en discursos que se integraron en la historia argentina


    Se encontrará con la replica del ministro de Exteriores, Atilio Bramuglia, para quien ayudar a Franco “sería darles la razón a Estados Unidos cuando nos acusa de ser filofascistas”. (2). La ONU recomendaba a los países miembros que retiraran sus embajadores de territorio español y su gobierno veía que la posibilidad de supervivencia estaba en la ayuda y la relación con Argentina.


    Volviendo al ministro Miranda y al libro en cuestión, éste se habría afirmado en su posición: “Nos seguirán acusando de todas formas. Y con Franco o sin Franco, muchos países verán con simpatía esta operación”. Perón manifestó su acuerdo, “ ...lo que están haciendo con España es una canallada. Si mandarles trigo es fascismo, que nos llamen fascistas”. (3). A continuación el diputado Moscoso propuso que había que aprovechar la coyuntura para sugerir una gira europea que, con España como punto principal, también recorriera otros países del viejo continente , para de paso, revertir la imagen que se tenía del peronismo , ya que, según Moscoso “se pensaba que es una avalancha de indios ignorantes....que a Perón se lo comparaba con cualquier dictador centroamericano, que asaltó el poder como un tirano de opereta.”  Y mirando a Perón, agregó:  “ Desconocen que usted ganó unas elecciones. Estados Unidos y nuestra oligarquía están difundiendo la peor imagen posible de Argentina”. (4) Se decide entonces que sea Evita la que viaje a Europa.

    1)    Spruille Braden: embajador norteamericano en Argentina, que se alió con los opositores de Perón, en la campaña política previa al triunfo del peronismo en 1946. Los seguidores del general, utilizaron la frase “Braden o Perón”, que a la postre, resultaría importante  en el vuelco de muchos votos
    2)    “La fascinante historia de Eva Perón”. Ernesto Frers. Ed. Martínez Roca
    3)    “El Franquismo año a año”. Tomo 7. Biblioteca El Mundo
    4)    Obra citada de E. Frers
     
     


    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa



     

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