• Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 4)

    En esta cuarta entrega,  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, nos plantea  “El Viaje a España” de Eva Duarte de Perón a partir del momento mismo de la toma de decisión para su realización.



    EL VIAJE A ESPAÑA. Los prolegómenos (continuación)

    Por Rodolfo Ghezzi

    José María de Areilza presentó sus credenciales como embajador de España en la República Argentina el 20 de Mayo de 1947. Recuerda en sus “Memorias Exteriores 1947-1964” que después del acto se quedaron solos con Perón y el canciller Bramuglia, extendiéndose la conversación durante mas de dos horas, con cafés y cigarrillos de por medio.


    Repasaron la situación política mundial y refiriéndose a España, el presidente le dijo que “ayudaría de forma decisiva y generosa a que saliera adelante de la situación carencial de alimentos que sufría nuestro país”(1    ). Y agrega que Perón le repitió varias veces “Ya sé que en España, el pueblo tiene hambre”.
     
     
     
    Portada del Diario ABC de España dedicada al viaje de Eva Duarte de Perón a la capital, Madrid


    En los actos protocolares del 25 de Mayo, fiesta patria en Argentina,  el flamante embajador conoce a Eva Perón y comenta que al día siguiente, a las ocho de la mañana, la primera dama lo llamó para citarle a las tres de la tarde y hablar del viaje a España, todo esto urgente. El encuentro se produce en el edificio de Trabajo y Previsión donde Evita pasaba varias horas al día recibiendo a la gente.

    El Conde de Motrico llamó a Madrid para pedir instrucciones y desde aquí le dijeron que “operara sobre el terreno”. Las palabras de Areilza en sus memorias sobre su llegada al lugar, son lo bastante elocuentes para describir el panorama, que por otra parte se repetía a diario. “A las tres de la tarde llegué a la planta baja del gran edificio que era antaño el Consejo Municipal.
     
     
    La impresión del visitante era la de llegar a un inmenso y estrepitoso barullo. Había comisiones de todas clases: comités de sindicatos; niños de las escuelas públicas con sus maestros; madres lactantes con sus niños en brazos; inválidos; pobres de solemnidad; diputados nacionales; periodistas y un verdadera nube de fotógrafos” (el 27 de Octubre de 1988 tuve oportunidad de entrevistar a José María de Areilza para un programa de Radio Nacional de España y,  fuera de antena,  recordaba esos y otros momentos inolvidables de su estadía en Argentina).
     
    Foto de www.diariosur.es de José María Areilza publicada con motivo de cumplirse el centenario de este hombre público e intelectual español


    Luego de la espera, se concretó la reunión entre ambos. He aquí la reproducción textual, sobre el diálogo de ese encuentro sacado de las citadas memorias:

    - Me dicen que ha venido usted con la misión de torpedear mi viaje a España y de entregarme aquí la medalla de la reina Católica.
    - Es un infundio deliberado y ridículo. Si usted desea viajar a España la invitación está abierta siempre; lo mismo para el General.
    - El General no puede por ahora abandonar el país. El programa de mi viaje que me han mostrado es una porquería. Hay que cambiarlo entero.
    - No hay ningún programa establecido para su viaje. Depende de lo que usted decida o quiera en lo relativo a fechas y actos a celebrar.
    - El embajador americano Messersmith ha hecho una gestión cerca de Perón para que yo desista del viaje. No le parece prudente “todavía”. Le hemos contestado que iremos cuando nos parezca.

    Así empezó mi conversación con la primera dama. Era un duelo artillero de afirmaciones fantásticas y de deseos encubiertos. Para llegar al meollo de la cuestión hube de sortear diez o doce afirmaciones parecidas. Por fin sabía lo que ella quería:
    - Deseo que el Jefe de Estado me venga a esperar al aeropuerto. Y que me imponga en público la condecoración, en alguna plaza de Madrid ante mucha gente. (2)
     
     
    La exigencia de Evita sobre la entrega de la Cruz por el mismo Franco y públicamente, tenía una explicación que el mismo Areilza se encarga de aclarar en sus memorias: “Al salir de Madrid, el Ministro me hizo entrega de un paquete que contenía un ejemplar de la gran cruz de Isabel la Católica destinado a la esposa del presidente.
     
     
    Era una pieza lujosamente enriquecida con perlas y brillantes y el general Franco me indicó que la condecorara cuanto antes porque se había anudado una intriga muy confusa en torno a este asunto. No me dijo más y yo tampoco quise recabar más información, suponiéndola banal. Pero he aquí que al llegar a la capital me enteré de toda una compleja tela de araña montada en torno a esta cuestión. Dos conocidas damas de la capital habían urdido un plan mediante el cual, a cambio de invitar a Eva Perón a visitar España y ser allí condecorada, se obtendría a través de su influencia política la solución de un complejo pleito que se arrastraba desde hacía varios años.
     
     
    Marcharon a Madrid –unos meses antes de mi nombramiento- y realizaron unas gestiones oficiosas –y pienso que imaginarias- para lograr que el gobierno español entrara en el juego. No ocurrió tal cosa. Pero sin esperar a estar seguras del éxito, volvieron a Buenos Aires y echaron las campanas al vuelo. Se lo comunicaron a Evita y le dieron incluso una fecha, el 1º de abril, en la que el Decreto de otorgamiento de la cruz se haría público. Pasó ese día y no figuró en la condecoración en las listas del Boletín Oficial.
     
     
    Evita montó en cólera. Cerró las puertas de su residencia a las dos damas en cuestión. Y lo tomó además como un desaire personal de Franco a su persona. Al llegar yo a Buenos Aires desconocedor de todo ese embrollo pintoresco, y al mismo tiempo portador de la Cruz que mi antecesor, el embajador conde de Bulnes, había solicitado por la vía regular, hube de averiguar enseguida cuales eran los planes de la esposa del presidente respecto al asunto.”(3)
     


    Una de las ideas fijas de Eva era el tema femenino, los derechos y el voto de la mujer. Antes del viaje a España,  desplegó una actividad incansable, reuniéndose con legisladores justicialistas, prodigándose en las emisoras de radio con mensajes sobre los derechos cívicos y con consignas dirigidas a las mujeres, especialmente a las obreras para que estuvieran dispuestas, si era necesario, a una movilización general. Eva dejaba los deberes hechos para el regreso.
     
    Discurso del General Franco durante la recepción ofrecida a Eva Duarte de Perón en Madrid, España.


    El avión DC-4  de la compañía Iberia partió de Buenos Aires el 6 de Junio de 1947 a las 16,20 horas. El aparato estaba acondicionado con un salón y un dormitorio. A Eva la acompañaban once personas, entre ellas Liliane Guardo, (asesora personal y dama de compañía, esposa de un colaborador de Perón), su hermano Juan, un periodista del diario oficial “Democracia”, Muñoz Azpiri  (su redactor de discursos) y Alberto Dodero, multimillonario argentino que se había ofrecido a sufragar el viaje. El padre jesuita Hernán Benítez, confesor de la primera dama, viajó directamente a Roma para preparar la visita y el encuentro que ella iba a tener con el entonces Papa Pío XII en el Vaticano.

    (1) y (2) “Memorias exteriores 1947-1964. José María de Areilza. Editorial Planeta. Colección Espejo de España. 1984.
    (3) Memorias citadas.


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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 5)

    De la mano del recorrido histórico planteado por  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, llega  Eva Duarte de Perón a la Capital de España. Una etapa más en este relato de seis capítulos dedicados a una mujer en la Historia Argentina.



    EVITA EN  ESPAÑA
     
     
    Eva Duarte de Perón, Evita para los "descamisados" del Partido Justicialista de Argentina
     

    Por Rodolfo Ghezzi  


    Después de hacer escalas en Natal (Brasil), Villa Cisneros (Sáhara Occidental en África) y en la Isla de Gran Canaria, donde Eva Perón visita la catedral de Las Palmas,  el avión que transportaba a  la primera dama argentina  y su séquito, tomó tierra en el aeropuerto madrileño de Barajas, el domingo 8 de junio de 1947 a las 20,30 horas.


    La esperaban el General Franco, su esposa Carmen Polo,  todos los ministros, el presidente de las Cortes, el Obispo de Madrid , el rector de la Universidad Complutense y otras autoridades. Cuando Eva y el caudillo estaban posando para los fotógrafos, se escuchará la primera frase celebre que forma parte de la colección de anécdotas del viaje  en boca de la invitada : “La rabia que le va a dar al gringo Truman (1) de vernos juntos”.
     
     
    Entrada de Eva Duarte de Perón por las calles de Madrid, acompañada por su anfitrión, el General Franco, jefe de gobierno de España


    Pero regresemos a ese momento inolvidable de la llegada a España, De acuerdo al relato de la escritora y periodista Cristina Morató, esa noche “Evita”, acompañada por Franco, hizo su entrada triunfal en Madrid por la calle de Alcalá, donde la esperaban cientos de personas que coreaban su nombre. La comitiva pasó frente a la Puerta de Alcalá, iluminada –al igual que todo el trayecto- para la ocasión a pesar de las restricciones eléctricas impuestas entonces en la capital. Evita pasó su primera noche en España alojada en el Palacio de El Pardo.

    Como no quería dormir sola, porque temía que alguien pudiera entrar en la habitación, le pidió a Liliana Guardo que durmiera con ella. Al día siguiente, la primera dama argentina recibía, en el salón del Trono del palacio real, la Gran Cruz de Isabel la Católica. Tras la ceremonia, Franco y su esposa la acompañaron al balcón para saludar a la multitud,  que se había congregado en la Plaza de Oriente(2)

    Fue entonces cuando habría dicho otra de sus frases famosas, la más difundida: “Siempre que desee atraer a una multitud, lo único que tiene que hacer es llamarme”. El primer día en España y Evita había cumplido uno de sus sueños, el que exigió en el diálogo mantenido días antes en Buenos Aires con el embajador español José María Areilza  y reflejado en el capítulo anterior: le habían otorgado la Cruz y en el marco público e incomparable del Palacio Real, tal como lo había pedido.

    Acto seguido se celebró la comida de gala en el mismo palacio,  con una posterior velada musical dirigida por el maestro Quiroga y voces populares que se sumaron al evento desgranando coplas que emocionaron a Eva. Cantaron Carmen Sevilla, Manolo Caracol, Juanita Reina y Lola Flores.

    Durante su estancia en España que complementaría visitando La Coruña, Zaragoza, Sevilla, Granada y Barcelona, y estando en Madrid, con visitas a Toledo y al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, luego de recorrer la Basílica y el Panteón, dijo: “¡Que pena!, ¡cuantas habitaciones! Acá se podría hacer un buen hogar de huérfanos!” (3).
     
    Eva Duarte de Perón visitando las calles de Toledo, España, con Carmen Polo, esposa del General Franco.


    Algunas actitudes de Evita molestaron a Franco y al régimen. Su mediación para salvar a unos condenados a muerte (se conmuta la pena a una mujer), su despedida y algún discurso que en cierta medida, cuestionaba la política local en algunos aspectos fundamentales. Citemos a modo de ejemplo, un fragmento del discurso pronunciado el sábado 14 de junio y retransmitido por Radio Nacional: “¡Mujeres de España” Nuestro siglo no pasará a la historia con el nombre de de ‘Siglo de las guerras mundiales’ ni acaso con el nombre de ‘Siglo de la desintegración económica’, sino con este otro mucho más significativo: ‘Siglo del feminismo victorioso’. La revolución social a la que asistimos alcanza no solo al obrero, quien reclama justamente que se le considere dentro de la sociedad como persona humana,  formada por un alma trascendente y eterna, sino también a la mujer, la cual exige todos los derechos imprescindibles para el desarrollo de sus poderosas virtualidades. Por eso (...)no puedo guardarme en silencio un mensaje de la mujer argentina a la mujer española. Sobre todo a la mujer que lucha como héroe en la brega cotidiana de la vida...” (4).

    El jueves 26 de Junio, acompañada por Francisco Franco en un coche descapotable, Eva llega al aeropuerto del Prat en Barcelona y emprende el viaje rumbo Roma, Italia. Estas fueron sus palabras de despedida: “Dejo parte de mi corazón en España; lo dejo para vosotros, obreros madrileños, cigarreras sevillanas, agricultores, pescadores, trabajadores de Cataluña y del país todo. Lo dejo a vosotros.”

    El Vaticano la va a recibir a toda pompa con el protocolo prescripto para las esposas de  Jefes de Estado. Pio XII le agradeció su piadosa labor y le obsequió con un rosario, el mismo que Perón pondría entre sus manos, una vez fallecida. Dice Cristina Morató en la obra citada que Evita confiaba recibir de manos del Santo Padre, el título de Marquesa Pontificia por su trabajo a favor de los pobres en Argentina. Eso hubiera significado-dice- “una auténtica bofetada a las damas de la Sociedad de Beneficencia argentina”, que tanto la despreciaban.
     
    Como en España, Eva Duarte de Perón fue condecorada en varias ocasiones como Primera Dama de Argentina


    Otra anécdota curioso de esa visita al Papa. Una persona se acercó, le tomo las manos y le dijo: “Siga señora en su lucha por los pobres. Pero no se olvide que esa lucha, cuando se emprende de verdad, con el corazón, termina siempre en la cruz”. Esta frase que se convertiría en un presagio, se la manifestó cuando era Nuncio Apostólico, quién con el tiempo se convertiría en Juan XXIII. (5) 

    La gira continúa por Portugal, Francia y Suiza. El 10 Agosto de 1947 regresaba a casa, esta vez en barco. Volaron primero desde Suiza a Dakar (Senegal) y se embarcaron en un buque de carga argentino a Río de Janeiro, donde Evita asistió a una conferencia interamericana de paz y seguridad.

    Por fin, el 23 de Agosto el barco llegó a la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires, tomado por una multitud enfervorizada. Eva no pudo contener las lágrimas e improvisó unas palabras, pensando seguramente en aquél discurso madrileño a favor de la mujer, tarea que había dejado pendiente y que retomaría tras breve descanso, en la Secretaría de Trabajo: “He recorrido la vieja Europa y he visto desolación, hambre y miseria, y vuelvo con la certidumbre de que es inútil cerrar los ojos a la realidad y dejar que la oligarquía y el capitalismo nos sigan atacando”.

    (1)    Truman Harry. Presidente de los Estados Unidos desde 1945 a 1953.
    (2)    y (3) Eva Perón, entre el poder y la gloria. Mujeres de leyenda. Cristina Morató. Revista Hola, número especial.
    (3)    El franquismo año a año.  Tomo 7. Biblioteca El Mundo.
    (5)  Eva Perón hoy. Cuadernos de Fin de Siglo. Nº 1. Noviembre 1989.



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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 6 - Final)

    Completamos esta serie de comentarios elaborados por el locutor y periodista argentino, residente en España, Rodolfo Ghezzi. Ha tenido el gran acierto de mostrarnos al personaje, ya leyenda, en muchas de sus facetas más humanas, y al margen de cualquier posicionamiento político.



    DESDE EL LUNA A LA ETERNIDAD.
     
    Eva Duarte en una imagen como actriz de cine.
     


    Por
    Rodolfo Ghezzi  


    El estadio del Luna Park en Buenos Aires fue escenario de grandes combates de boxeo y también de bailes, festivales y hechos luctuosos. Allí se velaron los restos de Carlos Gardel y sonaron entonces los compases del tango “Silencio” en la versión de la orquesta del maestro Francisco Canaro.

    Ocho años después, la agrupación orquestal del gran intérprete uruguayo, sonaría junto a las voces de Libertad Lamarque, Hugo del Carril y la típica de Juan D’Arienzo. Esto ocurría el 22 de Enero de 1944 y el festival se hacía a beneficio de las víctimas del terremoto ocurrido una semana antes, en la provincia cuyana de San Juan. Esa noche se habrían conocido Eva y Juan Perón. Éste estaba a cargo de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social y ella era una artista de radio que se había movilizado con otros compañeros para llevar a cabo el acto.
     
     
    Donde nace la calle Corrientes en Buenos Aires, Argentina... el estadio Luna Park


    Los habría presentado el coronel Domingo Mercante, amigo del futuro presidente argentino y en ese entonces, adjunto a la cartera de Trabajo. Según su hijo, él escuchó “mil veces que Evita le decía a mi padre: ¿Se acuerda, Mercante, cuando usted en el Luna Park me llevó de la mano para hacerme sentar al lado de Perón?.¡Ay, el miedo que tenía! Y usted, mire que estuvo inspirado, ¿eh?”.


    Eva Perón estaba afiliada al Sindicato de Actores de Radio, y la mañana del acto colaboró pidiendo con una alcancía, solicitando dinero a los viandantes de la porteña calle Florida. Antes habría charlado con Perón en la Secretaria de Trabajo y Previsión Social. Según el historiador peronista Fermín Chávez, volvieron a dialogar en la mencionada arteria cuando  los artistas pedían fondos para los damnificados del terremoto. Siempre de acuerdo a las palabras del escritor, “se les acercó un chico, de apellido Vázquez, quien le ofreció a Evita su libreta de ahorros. Perón estaba allí.”


    No termina aquí la polémica sobre quien o quienes los presentaron. Roberto Galán, locutor de espectáculos en Argentina, que hasta muy avanzada edad conducía en la televisión un programa que se llamó “Si lo sabe cante”,  era entonces un joven audaz que ya daba sus primeros pasos en la profesión y, como imaginará el lector, fue el presentador en el festival del Luna.  Según cita Alicia Dujovne Ortiz en su libro “Eva Perón, la biografía”, Galán le contó que fue él quien realizó el “enganche” y que en un momento determinado del festival, se le acercó y le dijo: “Galancito, por favor, anunciame que quiero declamar una poesía”.
     
     
    Roberto Galán, locutor argentino de radio y televisión


    Cuenta luego el animador que en un momento dado llamó a Evita  y a otras tres actrices y les dijo: “Los coroneles se han quedado solos. Se los voy a presentar diciéndoles que ustedes forman parte del Comité Femenino de Recepción”. Fue ahí cuando Evita se sentó junto a Perón y diría luego en su libro “La Razón de mi vida” (1): “Aquel fue mi día más maravilloso”.


    Conocida es la historia del encarcelamiento de Perón en la Isla Martín García, la gran movilización popular del 17 de Octubre de 1945, su posterior liberación y  su acceso a la presidencia en 1946. El 24 de febrero de ese año triunfó la fórmula Perón-Quijano.


    Eva compartió su vida con Juan desde aquel festival de beneficencia. Se casaron por lo civil en la ciudad bonaerense de Junín el 22 de octubre de 1945 y el 10 de diciembre de ese año, hicieron bendecir su enlace en una iglesia de La Plata . La muchacha nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, población bonaerense, era hija natural de Juana Ibarguren y Juan Duarte. De esa unión nacieron otras dos hermanas y un hermano.


    Todos ellos vivirán una situación traumática, que sin duda los marcará para toda la vida: el 8 de enero de 1926 muere Juan Duarte Echegoyen en un accidente automovilístico. Terrateniente y político influyente, sobre todo en la zona colindante con la ciudad bonaerense de Chivilcoy, al igual que otros pares, tenía además de su mujer legítima, en este caso Estela Grisolía, otra familia que generalmente reconocían y por supuesto, a sus hijos.


    Eva y sus hermanos llevaban el apellido de su padre. Juana Ibarguren había entrado a trabajar de empleada doméstica cuando tenía quince años en la Estancia de la que era patrón el “vasco” Duarte.


    Vayamos al relato de aquella dramática experiencia que viven madre e hijos cuando el velatorio de su esposo y padre, según la escritora y periodista Cristina Morató: “Cuando en enero de 1926 doña Juana se enteró de que su amante había muerto en un accidente de coche, decidió acudir al entierro. Quería que sus hijos se despidieran de su padre, aunque sabía que su presencia no iba a ser bien vista por la familia legal. Los vistió a todos de riguroso luto y se dirigió con ellos a la casa del fallecido en Chivilcoy. A Juana, las hijas del difunto, le impidieron asistir al velatorio, pero a los chiquillos, tras llorar desconsolados frente a la puerta de su casa, se les permitió rezar unos minutos ante el féretro. También se les autorizó a seguir el cortejo fúnebre, pero mezclados entre la multitud, no detrás del ataúd. Todas estas humillaciones se clavarían a fuego en la memoria de Eva, que solo contaba seis años.”(2)


    Eva Duarte partió para Buenos Aires poco después de cumplir los 15 años  y el 28 de marzo de 1935, debutó teatralmente con un pequeño papel en la compañía de la actriz Eva Franco. Participó en series de radioteatro y también en películas, como la célebre “La Cabalgata del circo” donde actuaban Hugo del Carril y Libertad Lamarque. Su vida pública duró siete años, pero nadie duda que la intensidad con que vivió, la han convertido en mito y leyenda, más allá de aquellos que con el tiempo, han querido utilizar y utilizan su figura en beneficio propio.
     
     
    El General Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, en una presentación de gala


    Fuentes: “Viva” revista del diario Clarín de Buenos Aires,  14 de julio de 2002
    (1)    “La Razón de mi vida”, libro escrito por el periodista español Manuel Penella de Silva, valenciano y republicano. Evita le dijo: “Gracias por el libro, es el hijo que nunca tuve”. La obra fue publicada el 15 de octubre de 1951 por la editorial Peuser.
    (2)    “Eva Perón, entre el poder y la gloria”. Mujeres de leyenda. Cristina Morató. Revista Hola, número especial.


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    HISTORIA ARGENTINA. Sarmiento visto por los sanjuaninos

    Domingo Faustino Sarmiento, destacada figura histórica de la República Argentina

     

     Domingo Faustino Sarmiento

     
    He aquí algunas de sus realizaciones como Presidente de la República Argentina:

    1- El primer censo en el país lo hizo Sarmiento en el año 1869, a los 6 meses de haber asumido la presidencia.
     

    2- Le dice su secretario: “Permiso Señor Presidente: aquí tiene los datos del censo”. Sarmiento lee con atención: Población, 1.830.000 habitantes. Analfabetos, 71 %. Le indica al secretario: “Esta tarde reunión de gabinete de ministros”.

    Cuando están todos los ministros, les dice:

    “Ante los primeros datos del censo voy a proclamar mi primera política de estado por un siglo: escuelas, escuelas, escuelas!!!”
     

    3- De resultas de este mandato presidencial, durante su gestión de gobierno se construyeron 1.117 escuelas, (una cada 2 días contando los sábados y domingos), además de la Escuela Naval, el Colegio Militar… más la compra de la flota de mar; rieles para el ferrocarril, que eran más en longitud que la suma de todos los rieles de América; más el telégrafo a Chile; más la finalización del Código Civil redactado por Vélez Sarsfield; más la fundación en 1873 el Banco Nacional, más... más…
     

    4 - Cuando lo entierran en el cementerio de La Recoleta el 21 de septiembre de 1888, al despedir sus restos, Carlos Pellegrini dice: 'Se va el cerebro más poderoso que haya producido la América'.
     

    5 - Universidad Nacional de Córdoba. Presidente Nicolás Avellaneda, (presente en la ceremonia). Están en el Salón de Grados de la Universidad. El acontecimiento: inauguración de la Academia Nacional de Ciencias dispuesta
    por Domingo Faustino Sarmiento en su presidencia.

    Estaba como invitado de honor este notable sanjuanino. Llega el momento de los discursos y se lo invita a hablar. Lo primero que dice es: “Señores, veo en este Salón de Grados repleto, que no hay una sola mujer que nos acompañe, pero yo les auguro que dentro de un siglo, la Argentina en sus universidades va a tener más mujeres que hombres”.
     

    6 - Cuando deja la presidencia en el año 1874 se da cuenta que no tiene casa propia. Se va a vivir con su hija Faustina. Mientras tanto piensa cómo resolver su situación. El problema era que no tenía medios para comprar una vivienda.

    Este argentino había estado tan ocupado en forjar la grandeza del país que se había olvidado de sí mismo.

    Hasta aquí el comentario enviado por amigos sanjuaninos desde esa hermosa provincia argentina. El cierre no es mío. He entresacado unos versos, los finales, del poema “Sarmiento” * de otro argentino notable, Jorge Luis Borges.
    Eduardo Aldiser, Revista Raíz Argentina www.raizargentina.com
    ………….

    “Su obstinado amor quiere salvarnos.

    Noche y día
    Camina entre los hombres, que le pagan
    (Porque no ha muerto) su jornal de injurias
    O de veneraciones. Abstraído
    En su larga visión como en un mágico
    Cristal que a un tiempo encierra las tres caras
    Del tiempo que es después, antes, ahora,
    Sarmiento el soñador sigue soñándonos”.
     
    *Página 221, Jorge Luis Borges – Obra poética – 1923/1977 - Edición 1985 –    Alianza Tres / Emecé, editores
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    Historia Argentina: Revolución de Mayo de Norberto Galasso – Capítulo 1

    En su blog, CARTA ABIERTA ESPAÑA ,  difunde la ponencia del ensayista, historiador y escritor argentino Norberto Galasso,
     
    Este trabajo lo edita Carta Abierta Argentina. Se trata de “Revolución de Mayo” y se presenta como “ Ponencia para el Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810”.

    Cabildo de Buenos Aires. Historia Argentina.


    Norberto Galasso nació el 28 de julio de 1936, en Buenos Aires, Argentina. Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y egresó como contador, en 1961.
     
    De El Forjista escogemos los párrafos que destacan su labor literaria: “Precisamente él coordinó el libro “Los Malditos” de dos tomos donde se repasa la vida y obra de cientos de hombres y mujeres que fueron “olvidados” por la Historia Oficial”.
     
    “En 1963 apareció su libro “Mariano Moreno y la Revolución Nacional” donde el autor nos presentaba un Moreno muy distinto al de los libros escolares”.
     
    “En “Discépolo y su época”, Galasso utilizó un método sumamente interesante para conocer la realidad argentina, nos mostró como las letras de los tangos del gran Discepolín se vinculaban estrechamente a los acontecimientos que se sucedían por aquellos años”.
     
    Por lo menos conocemos dos libros de Galasso dedicados a este militante de FORJA, uno lleva simplemente su apellido y el otro se tituló: “Raúl Scalabrini Ortiz y la lucha contra dominación inglesa”.
     
    ”Otro integrante de FORJA, Arturo Jauretche centrará la atención de Galasso, su libro “Jauretche y su época. De Irigoyen a Perón”.
     
    Escribió al menos dos libros sobre un gran luchador antiimperialista, “Manuel Ugarte” se llamó uno y “Manuel Ugarte: un argentino maldito”, el otro”.
     
    “…queremos mencionar a dos de sus últimos trabajo que consideramos de gran importancia, uno de ellos es el libro “Perón” aparecido en el 2005, obra de dos volúmenes donde realiza una detallada biografía del general Perón, el otro con el significativo título: “Seamos libres y lo demás no importa nada”, editado en el 2004, es una biografía del General San Martín”.
     
    Vamos a desglosar en capítulos y partes el escrito. Las fotos de Norberto Galasso las escogimos de la web argentina MP LIBERACIÓN.
     
     
    Revolución de Mayo
     
     
     
    El historiador y escritor argentino Norberto Galasso, autor de esta ponencia "Revolución de Mayo" publicada en Carta Abierta de Argentina y España
     
     
    NORBERTO GALASSO
     
    Ponencia  acerca de la Revolución de Mayo con motivo del Bicentenario,  en Carta Abierta España
     
     
    Capítulo 1  -  La historia oficial

    En los discursos escolares se califica a la Revolución de Mayo como el día del nacimiento de la patria y según ese criterio, año a año, se festeja, con cantos y escarapelas, el aniversario o bien podría decirse, el cumpleaños. Sin embargo –y a pesar de las décadas que llevamos de polémica histórica a partir de los primeros revisionistas- aún subsisten equívocos sobre este suceso, es decir, en las diversas interpretaciones saltan extrañas contradicciones.

    La razón de un fenómeno tan significativo –que no podamos explicarnos de una manera acabada y coherente cuándo y de qué modo nacimos- obedece a que nuestras ideas históricas –así como políticas y culturales- se hallan infeccionadas por una concepción colonial. En definitiva, no sabemos de dónde venimos porque no sabemos quiénes somos, ni adónde vamos, según las ideas que prevalecen en colegios y medios de comunicación.

    Para la historiografía liberal, Mayo fue una revolución separatista, independentista, antihispánica, dirigida a vincularnos al mercado mundial, probritánica y protagonizada por la “gente decente” del vecindario porteño. Si avanzamos algo en la caracterización que la historia oficial desarrolla –ya sea con todas las letras o implícitamente, insinuando conclusiones- completamos el cuadro:

    a) La idea de “libertad” fue importada por los soldados ingleses invasores en 1806 y 1807, cuando quedaron prisioneros algún tiempo en la ciudad y alternaron con la gente patricia;

    b) El programa de la Revolución esta resumido en la Representación de los Hacendados, pues el objetivo fundamental de la revolución consistía, precisamente, en el comercio libre o más específicamente, en el comercio con los ingleses;

    c) El gran protector de la Revolución fue el cónsul ingles en Río de Janeiro: Lord  Strangford;

    d) El otro gran protector será, años más tarde, George Canning, quien tiene a bien reconocer nuestra independencia;

    e) La figura clave del proceso revolucionario es un Mariano Moreno liberal europeizado, antecedente de Rivadavia y que, significativamente, ha sido abogado de varios comerciantes ingleses.

    “Esta” revolución, así entendida, merece ser recordada y tomada como ejemplo según sostienen los intelectuales del sistema, puesto que sus rasgos fundamentales (apertura al mercado mundial, alianza con los anglosajones, “civilización”, porteñismo, minorías ilustradas) marcan aun hoy el camino del progreso para la Argentina.

    De Bartolomé Mitre a nuestros días, esta versión ha prevalecido en el sistema de difusión de ideas (desde periódicos, suplementos culturales, radiofonía y televisión, hasta los diversos tramos de la enseñanza y revistas infantiles tipo Billiken). Aburrida y boba, quedo sacralizada, sin embargo, porque esa era la visión de una clase dominante que había arriado las banderas nacionales y se preocupaba, en el origen mismo de nuestra historia, de ofrecer un modelo colonial y antipopular.

    El revisionismo histórico, en casi todas sus corrientes, resulto impotente para dar una visión superadora, capaz de nutrirse en hechos reales y ofrecer mayores signos de verosimilitud. Desde una perspectiva, también reaccionaria, hubo quienes, como Hugo Wast, intentaron dar “la otra cara” de la Revolución culminando en esta interpretación:

    “La Revolución de Mayo fue exclusivamente militar y realizada por señores… Nada tiene que ver con la Revolución Francesa… El populacho no intervino en sus preparativos, ni comprendió que se trataba de la independencia… Moreno tampoco intervino en ellos y su actuación fue insignificante, cuando no funesta. Su principal actor fue el jefe de los militares, Don Cornelio Saavedra… La patria no nació de la entraña plebeya, sino de la entraña militar… No la hizo el pueblo, la hicieron los militares, los eclesiásticos y un grupo selecto de civiles”.[1]

    Así planteada la alternativa entre la interpretación liberal oligárquica y la interpretación nacionalista reaccionaria, sólo unos pocos historiadores, como veremos, lograron dar un salto hacia una versión más coherente y veraz.

    Dado que la interpretación mitrista –por razones políticas- es la que ha alcanzado mayor influencia y difusión, debemos centrar en ella la cuestión y preguntarnos, desde el vamos, si ese Mayo, pretendidamente elitista y proinglés, merece la veneración que le prestamos o si, por el contrario, habría que vituperarlo como expresión de colonialismo. Esto implica, asimismo, interrogarnos acerca de si la revolución, tal como ocurrió realmente, tiene algo que ver con la “historia oficial” o si ésta es simplemente una fabula impuesta por la ideología dominante para dar fundamento, con los hechos del pasado, a la política de subordinación y elitismo del presente.


    Norberto Galasso
     
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    HISTORIA ARGENTINA. Francisco Narciso de Laprida, un argentino de la Independencia

    Hablemos primero de nuestro compatriota sanjuanino, Germán Andrés Castro, autor de este artículo histórico publicado en la revista de la Asociación de Argentinos en León.
     
     
    Nacido en la ciudad de San Juan, tiene 32 años y lleva dos años y medio viviendo en León. Ha realizado estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Actualmente se desempeña laboralmente en empresas leonesas y participa activamente de los eventos y reuniones de la entidad que los argentinos han conformado en la provincia de León.
     
     
    Ésta es su nota:
     
    Lámina que revive el juramento de la Independencia Argentina, el 9 de Julio de 1816. Preside la asamble Narciso Francisco Laprida
     
    Francisco Narciso de Laprida
     
    Autor: Germán Castro
     
     
    Sanjuanino, nacido el 28 de octubre de 1786. Francisco Narciso de Laprida Estudió en el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires, trasladándose luego a Santiago de Chile para cursar Cánones y Leyes en la  Universidad de San Felipe. En 1810 se licenció en Leyes. Regresó a su provincia natal y fue electo síndico del Cabildo de San Juan.
     
    Abogado y político colaboró con Don José de San Martín y el gobierno del Dr. José Ignacio de la Roza en la formación del Ejército de los Andes. Como perito en leyes y vecino de importancia fue electo representante ante el Congreso de Tucumán junto a Fray Justo Santa María de Oro, correspondiéndole ejercer la presidencia del mismo el 9 de julio de 1816 cuando se redactó y firmó el acta de la Independencia.
     
    Francisco Narciso de Laprida participó asimismo en el Cabildo Abierto en que se formó la Junta Provisional de Gobierno. Regresa a San Juan donde reemplaza al Dr. De la Roza en la gobernación provincial. Cuando Mendizábal toma el poder es hecho prisionero,  huyendo posteriormente a Chile, de donde regresa en 1822,  representando en 1824 a su provincia en el Congreso General Constituyente, presidiéndolo él mismo durante algunos meses.
     
    Unitario, carga con el precio político del fusilamiento de Dorrego y regresa a San Juan y luego pasa a Mendoza. Perseguido, huye de las fuerzas de Oribe y Quiroga. Muere el 22 de septiembre de 1829.
     
    En un ataque sorpresivo de tropas de José Félix Aldao,  Francisco Narciso de Laprida fue hecho  prisionero, muriendo a manos de estas tropas. Su cadáver nunca fue encontrado. La inclusión de esta escueta biografía de quien, a través de su representación en el Congreso de Tucumán contribuyó, como verdadero valedor de la gesta libertadora de Don José de San Martín, dando sustento político al proceso emancipador, pretende hacer justicia y rendir homenaje a tan ilustre prócer.
     
    Jorge Luís Borges, lejano descendiente de Francisco Narciso de Laprida, es autor del poema que sigue, dedicado a su memoria.
     
    POEMA CONJETURAL
     
    El doctor Francisco Laprida, asesinado
    el día 22 de Septiembre de 1829
    por lo montoneros de Aldao, piensa antes
    de morir:
    Zumban las balas en la tarde última
    hay viento y hay cenizas en el viento
    se dispersan el día y la batalla
    deforme, y la victoria es de los otros.
    Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
    Yo que estudié las leyes y los cánones,
    yo, Francisco Narciso de Laprida
    cuya voz declaró la independencia
    de estas crueles provincias, derrotado,
    de sangre y de sudor manchado el rostro,
    sin esperanza ni temor, perdido,
    huyo hacia el sur por arrabales últimos.
    Como aquel capitán del Purgatorio
    que, huyendo a pie y ensangrentando
    [el llano,
    fue cegado y tumbado por la muerte
    donde un oscuro río pierde el nombre.
    Así habré de caer. Hoy es el término.
    La noche lateral de los pantanos
    me acecha y me demora. Oigo los cascos
    de mi caliente muerte que me busca
    con jinetes, con belfos y con lanzas.
    Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
    de sentencias, de libros, de dictámenes,
    a cielo abierto yaceré entre ciénagas
    pero me endiosa el pecho inexplicable
    un júbilo secreto. Al fi nal me encuentro
    con mi destino sudamericano,
    A esta ruinosa tarde me llevaba
    el laberinto múltiple de pasos
    que a mis días tejieron desde un día
    de la niñez. Al fi nal he descubierto
    la recóndita clave de mis años,
    la suerte de Francisco de Laprida
    la letra que faltaba, la perfecta
    forma que supo Dios desde el principio.
    En el espejo de esta noche alcanzo
    mi insospechado rostro eterno. El círculo
    se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
    Pisan mis pies la sombra de las lanzas
    que me buscan. Las befas de mi muerte,
    los jinetes, las crines, los caballos,
    se ciernen sobre mí…Ya el primer golpe,
    ya el duro hierro que raja el pecho,
    el íntimo cuchillo en la garganta
     
    Jorge Luís Borges

     

     
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    HISTORIA ARGENTINA. Cabral en la Marcha de San Lorenzo

    Clásica imagen de la batalla de San Lorenzo, junto a las barrancas del Río Paraná. Al fondo, el Convento San Carlos

    Sargento Cabral,

    el héroe de la Marcha de San Lorenzo

     
    Vamos a analizar al personaje clave,  en torno al cual Carlos Javier Benielli, de la ciudad de Venado Tuerto y vecino de Cayetano Silva, el músico y compositor uruguayo que había compuesto la “Marcha de San Lorenzo”, hace girar el momento culminante del canto, incorporado a esa marcha militar de fama mundial. Encontrémonos con el Sargento Juan Bautista Cabral, correntino para más señas
    Para situarlo históricamente nos valemos del artículo de Jorge Mumbach publicado en www.fmmeducacion.com.ar de Argentina. Recompone y arma con datos documentales la vida, ciertamente anónima,  de este muchacho de La Salada (hoy Sargento Cabral) de Corrientes.
    Nos comenta que sus padres eran doña Carmen Robledo y Francisco Cabral, ambos al servicio de Luis Cabral y Tomasa Casajus, en esa población, como él mismo antes de incorporarse a los Granaderos.
    Cuando las invasiones inglesas de 1807 batalló y salvó por poco su vida. No se habituaba a Buenos Aires y consigue regresar a sus pagos en 1812. Sin embargo a finales de ese año va con otros 72 correntinos para presentarse el 19 de noviembre en el Cuartel del Retiro del Regimiento de Granaderos.
    Nos comenta textualmente el St. Mumbach que “A la fecha su incorporación en 1812 al segundo escuadrón de los recién creados Granaderos contaba con unos 23 años, de acuerdo a la biografía que transmite Pastor Obligado (1849-1914).
     
    Su diligencia y capacidad de mando le granjearon galones de cabo para diciembre de ese año, y de sargento al siguiente; la que recoge Bartolomé Mitre en su monumental Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, por el contrario, lo hace soldado raso a la fecha del combate”.
     
    Lo cierto es que estaba allí, en la explanada del Convento San Carlos de San Lorenzo, localidad santafesina situada al norte de Rosario. Allí un designio le deparaba vivir un fugaz pero gran momento de gloria, que lo haría, como dice Benielli, inmortal.
     
    Así lo relata Mumbach al momento culminante: “a poco de comenzada la batalla, cuando el fuego enemigo derribó a la montura de San Martín y aprisionó a éste debajo del animal. Cabral desmontó y ayudó al coronel a incorporarse. Los detalles exactos de la acción no se conocen, es imposible determinar con exactitud cuan arriesgada resultó.
     
    En algunas interpretaciones, Cabral interpone su cuerpo como escudo entre las bayonetas realistas y San Martín, lo que parece poco probable. (…) con todo, Cabral resultó gravemente herido en la acción, si bien no murió en el campo de batalla sino en el refectorio del vecino convento de San Lorenzo, utilizado como hospital de campaña tras el enfrentamiento. La leyenda fue iniciada por el propio San Martín a raíz de una carta dirigida a la Asamblea del Año XIII; le adjudica en su lecho de muerte la máxima "Muero contento, hemos batido al enemigo".
     
    Situados en la vida de este joven de unos 23 ó 24 años aquel 3 de febrero de 1813, convengamos que el venadense Benielli encontró en su gesto épico y aún homérico de entrega de la vida por la Patria naciente, el leit motiv para crear una historia más expresiva y recordada,  que todas las páginas que se puedan escribir sobre Juan Bautista Cabral, correntino.
     
    Le otorga a su acción decidida al ayudar al General San Martín, nada menos que el valor de nudo gordiano de la libertad de los países australes de Sudamérica. Sus pinceladas son tan precisas y retratan a Cabral con una fuerza expresiva tan firme, que a cualquiera que se le pregunte por la Marcha de San Lorenzo, serán estos versos, juntos con el inicial “Febo asoma”, los que más recordarán, unidos al ritmo bien marcado por Silva.
     
    Cabral, soldado heroico,
    cubriéndose de gloria,

    cual precio a la victoria,
    su vida rinde, haciéndose inmortal.

    Y allí, salvo su arrojo,
    la libertad naciente

    de medio continente.
    ¡Honor, honor al gran Cabral!
    Habría sido un peón de campo o tal vez el capanga o capataz de aquella estancia correntina, continuando la ocupación de su padre. Sin embargo,  esa moneda mágica que es el destino, ha dado vueltas y caído de manera tal un 3 de febrero de 1813 y otro día sin precisar de Venado Tuerto, como para que su joven vida tronchada en el campo de batalla, se convirtiera en todo un símbolo que está vivo y seguramente se perpetuará y aún agigantará.
    Es el destino de los héroes. Ellos no lo buscaron pero estaban marcados para ser distintos.

    Sargento Juan Baustista Cabral… honor al mérito!

    Granaderos a caballo desfilando en Argentina. Ha sido el regimiento del Sargento Juan Bautista Cabral

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