• Historia Argentina: 29 de octubre 1969, fundación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio

    Se cumplen en el Año del Bicentenario, cuarenta y un años de un hecho histórico argentino que merece ser recordado. Aquel día 29 de octubre de 1969 en el que nuestros compatriotas, integrantes de la Patrulla "Soberanía", rompieron el aislamiento con el Continente Antártico.



    Epopeya de trascendencia Nacional, Histórica y Geopolítica protagonizada por argentinos, que viviendo en pequeñas carpas, en una zona extremadamente inhóspita, contando solo con picos, palas y trabajando con esfuerzo, garra y coraje, abrieron un surco de tierra en el Desierto Blanco para permitir operar aviones de gran porte con tren de aterrizaje convencional, es decir con ruedas.
     
    Instalación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio por parte de la Patrulla Soberanía, invernada 1968-1969, República Argentina


    A partir de entonces se abrieron rutas en sentido transpolar, la Antártida es un pedazo más de nuestra Patria, allí viven familias, nacen Argentinos y se continúa esa obra, con el mismo esfuerzo y sacrificio, que pusieron siempre, nuestros Antárticos.
     
    Llegada de un avión de las Fuerzas Áereas Argentinas en la Base Marambio, Antártida Argentina


    Estos acontecimientos están narrados en el portal de la Fundación Marambio.  La entidad presidida por Dr. Juan Carlos Luján, Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB), tiene su sede en Paraná 6658 - Carapachay - CP.1605 - Buenos Aires - Argentina. info@marambio.aq Tel. +54 (11) 4766-3086 / 4763-2649
     
    Vista de los integrantes de una invernada en Base Marambio, Antártida Argentina.


    Vamos a recordar con emoción a aquellos argentinos valerosos de la dotación antártica años 1968/69 (Invernada 1969), integrantes de la "Patrulla Soberanía", fundadora de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio:


    Teniente Oscar José POSE ORTÍZ de ROZAS
    Teniente Francisco Florencio MENSI
    Teniente Mario Víctor LICCIARDELLO
    Primer Teniente (EC) Américo Osvaldo AUAD
    Suboficial Mayor Arturo Rafael GIMÉNEZ
    Suboficial Principal Ramón Alberto VELÁZQUEZ
    Suboficial Principal Aníbal César Clementino KLOCKER
    Suboficial Ayudante Castor Eustaquio AYALA
    Sargento Ayudante (EA) Lucas Feliciano SORIA
    Suboficial Auxiliar Juan Carlos LUJÁN
    Suboficial Auxiliar Omar Juan AIMARETTI
    Cabo Principal Alberto Oscar GALLARDO
    Cabo Principal Hugo Adolfo FERRARI
    Cabo Primero Luis Facundo FIORAMONTI
    Cabo Primero José Luis CORTELEZZI
    Cabo Primero Daniel Enrique TIMO
    Cabo Primero Adolfo SISSOY
    Cabo Primero José Oscar MEDINA
    Cabo Primero Miguel Ángel MIGNANI
    Cabo Primero Wbaldo Salvador GARCÍA
    Cabo Primero Carlos Alberto SCHENONE

    Se desempeñaba como comandante del Grupo Aéreo de Tareas Antárticas (GATA) el entonces Vicecomodoro Mario Luis OLEZZA
     
      
                                Escudo de la Base Marambio de la Fuerza Aérea Argentina en la Antártida Argentina

     
    VISITE EL MUSEO ANTÁRTICO DE LA FUNDACIÓN MARAMBIO. Estará abierto hasta el 12 de noviembre 2010 en Cerrito 4092/4 (a 1 cuadra de Av. Ader y Paraná y a la vuelta de la Fundación Marambio), en Carapachay (barrio Villa Adelina), provincia de Buenos Aires, de lunes a viernes de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con entrada libre y gratuita, brindando visitas especiales para establecimientos educacionales y jubilados.
     
    Agradecemos a nuestro colega Rodolfo Ghezzi por su colaboración en la preparación de esta nota.


    Desde Madrid y
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa, nos adherimos y recordamos con gran orgullo esta gesta de argentinos en nuestra Antártida.
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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 1)

    Coincidiendo con un nuevo aniversario, el 26 de Julio 2010,  y a cincuenta y ocho años de la muerte de Eva Duarte de Perón, iniciamos esta serie de notas sobre este personaje de características únicas en la historia argentina. Las ha escrito Rodolfo Ghezzi en Madrid.

    Sobre su autor, recordamos su trayectoria en España desde hace más de tres décadas ligadas a la difusión del tango y de nuestra Patria. Recientemente su labor fue reconocida por la Academia Nacional del Tango y en Junio 2010 fue el realizador del espectáculo “75 años sin Gardel”, con una gran repercusión en los distintos medios de comunicación de España.


    Eva Perón, una mujer en la historia de Argentina (I)
     
    Retrato fotográfico de Eva Duarte de Perón, Evita para el pueblo peronista, en Argentina


    El regreso a España

    Por
    Rodolfo Ghezzi

    El 1º de septiembre del año 1971 se exhuma el cuerpo de Maria Maggi de Magistri, sepultado en el cementerio Mayor de Milán, Italia. El cadáver es trasladado en un furgón a Madrid, España y entregado en el caserón de la Quinta Puerta de Hierro, situada en el barrio del mismo nombre,  a su titular Juan Domingo Perón, ex presidente de Argentina y exiliado en la Madre Patria.

    Eva Perón, que ahora podía después de muerta volver a  usar su verdadero nombre, regresaba a España por segunda vez. Terminaba así un trágico periplo que comenzó después del golpe militar que derrocó al general en septiembre de 1955, dieciséis años antes. Cuando eso sucedió, la momia de Evita estaba depositada en la segunda planta del edificio de la CGT (Confederación General del Trabajo) en Buenos Aires. El 23 de noviembre de aquél fatídico año, dos meses después de la llamada Revolución Libertadora, el Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) al frente de un comando, subió a la cámara mortuoria, y ante un desesperado Pedro Ara (el doctor español que la embalsamó y que cuidaba su cuerpo) retiró los restos y se los llevó.

    La historia a partir de ese momento reviste tintes dramáticos y crueles, con hechos protagonizados por el citado jefe del Servicio, con grado de teniente coronel y de nombre Carlos Moori Koenig. Al final, otros jefes militares enterados de tal barbarie, parece ser que con vejaciones incluidas, rescataron los restos y en  un periplo que contó con la colaboración de la Compañía de San Pablo, se consigue la autorización para sepultarlo en Milán bajo el nombre citado al comienzo de la nota.

    El traslado de los restos a Italia se produjo el 23 de Abril de 1957 a bordo de trasatlántico “Conte Biancamano”, que zarpó de Buenos Aires rumbo a Génova y fueron depositados en la tumba 41 del campo 86 del cementerio Maggiore de Milán. Es curioso como la historia se repite y con los mismos protagonistas. El cadáver de Eva era un símbolo que en cualquier momento podía recuperar la llamada Resistencia Peronista y que seguramente provocaría un estallido de imprevisibles consecuencias para los militares que habían tomado el poder, al comienzo con disidencias internas bastante profundas.

    Quién ordenó la operación de expatriar a la esposa de Perón, se llamaba Alejandro Agustín Lanusse, tenía el grado de Teniente Coronel y era Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. El mismo que en el año 1971, ya como presidente de facto de la República Argentina, dio la orden para que el cuerpo fuera devuelto a Juan Domingo Perón, residente en Madrid.
     
     
    Mausoleo de los Duarte donde están los restos de Evita, en el Cementerio de Recoleta, Buenos Aires, Argentina
     


    En el mes de Octubre de 1974, tres meses después de la muerte de su marido, Eva Duarte de Perón retorna a la Argentina, su cadáver es trasladado a la Quinta de Olivos (Residencia Oficial del Presidente de la República) y tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976, entregado a la familia Duarte y depositado en el panteón familiar del cementerio de Recoleta en Buenos Aires, donde actualmente descansa.



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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 2)

    Segunda entrega sobre un momento de la Historia Argentina que tuvo como protagonista a una mujer singular.  El autor de esta serie de notas, Rodolfo Ghezzii, nos retrotrae al 26 de Julio de 1952. Para muchos, es volver a recuerdos infantiles, que nos dejan grabadas imágenes por el momento excepcional que se vivió.



    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 2)
     
     
    Velatorio de los restos de Eva Duarte de Perón. Se  lo ve, solo en uno de los costados del féretro, al General Perón

    El almanaque indicaba “26 de Julio – Año 1952”

    Por Rodolfo Ghezzi



    El 26 de Julio de 1952 a los 33 años,  murió Eva Perón en la residencia presidencial ubicada en las calles Austria y Libertador de la ciudad de Buenos Aires. Un mes y medio antes,  pesando treinta y tres kilos y apoyada en un arnés especial, disimulado por su abrigo de visón, acompañó a su marido Juan Domingo Perón en el coche descapotable,  que les trasladaba a la Casa Rosada para asumir el segundo mandato como presidente de la Argentina. 


    El 1º de Mayo de 1952 habló por última vez en público desde el balcón de la Casa de Gobierno. Perón recordaba que al terminar su alocución, Evita se desvaneció en sus brazos. Ella intuía que era el último discurso, y lo improvisó durante catorce minutos: “ Yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, muerta o viva, para no dejar en pie un solo ladrillo que no sea peronista”.
     

    Eva Perón dirigiéndose a la multitud reunida en Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina, en su último discurso

    Eva en estado puro desgranaba toda su fuerza y su rabia  a pesar de la enfermedad que la iba destruyendo, parecía mentira que una persona en ese estado pudiera sobreponerse al dolor y la debilidad para recordar a los enemigos del régimen: “...nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatria que han explotado a la clase trabajadora; porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias”. La segunda presidencia del peronismo se enfrentaba a intereses muy poderosos y cada vez más, unía a los opositores que empezaban a pensar de que la única manera de terminar con el régimen, era a través de un golpe militar.


    De hecho, el 21 de septiembre de 1951 lo había intentado el General Benjamín Menéndez. Se vivían momentos de enfrentamientos que polarizaban a los argentinos y en el seno de muchas familias se evidenciaban estas divisiones. Eva Perón pensaba que su último llamado tenía que ser para los descamisados(1) y para que tomaran conciencia los peronistas, porque si no estaban preparados, todo se vendría abajo: “Quiero que el pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón y sepan los traidores que iremos a hacernos justicia por nuestras propias manos”.


    Tal vez recordaba aquel otro momento en el mismo balcón, un 22 de Agosto de 1951, cuando dos millones de personas consagraran por aclamación la fórmula Perón-Eva Perón. El llamado cabildo abierto o la asamblea popular sin precedentes en la historia del país, le pedía insistentemente, que aceptara la candidatura a la vicepresidencia impulsada por la CGT.


     Después de un diálogo entre la multitud y Eva, donde el pueblo pide su contestación inmediata, y luego de solicitar un tiempo de dos horas, la respuesta llega el 31 de agosto: “Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi Patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de Agosto”. El mensaje continúa y culmina diciendo : “...por eso estén tranquilos mis descamisados: no renuncio a la lucha y el trabajo: renuncio a los honores”. Hay quienes dicen que los militares cercanos a Perón se oponían a la posibilidad y las presiones surtieron efectos. Y hay quienes afirman, que la avanzada enfermedad hizo desistir a Evita que preveía el desenlace fatal.


    La señal de alarma había saltado a principios del año 1950 cuando se desmayó durante el acto de inauguración de la nueva sede del sindicato de taxistas en Buenos Aires. Su médico personal la quiso operar, pero ella se negó, dicen que pensaba que existía un complot contra su vida. El doctor Oscar Ivanissevich, Ministro de Educación, había comprobado en unas pruebas para una posible operación de apendicitis aguda, que la paciente sufría de un cáncer de útero.


    La noticia impactó a Perón, ya que su primera mujer, una maestra llamada Aurelia Tizón, había fallecido a causa de la misma enfermedad.  Cuando al final fue operada, el 5 de noviembre de 1951, ya era tarde, ocho meses después todo terminaba. Según el parte oficial y el locutor que lo anunció, había pasado a la inmortalidad a las 20,25 horas del 26 de julio de 1952.
     
     
     
    Traslado de los restos de Eva Duarte de Perón hasta la sede de la Confederación General de Trabajadores CGT


    Esa misma noche, el doctor español Pedro Ara, inició el tratamiento del cadáver. Al día siguiente comenzó el velatorio que se extendió por catorce días. Cientos de miles de personas llegadas desde los más remotos lugares del país, pasaron ante su féretro. El nueve de Agosto el cadáver fue llevado al edificio de la CGT (Confederación General del Trabajo) donde Ara finalizó el proceso de conservación. Posteriormente vendría la preparación y el embalsamado, tarea que duró varios meses.  


    (1) Para referirse a los trabajadores peronistas, tal vez tomado de la Marcha del 17 de Octubre de 1945, donde miles de trabajadores pedían por la libertad de Perón, y ante el tremendo calor se despojaban de las camisas. Hay otras interpretaciones, como la que alude a que Perón hablaba de la “Tercera Posición” y por eso no tenía una camisa política tradicional.

     
    Julio 2010

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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 3)

    Tercera parte de la vida de una mujer bonaerense que ha entrado en la Historia Argentina.  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, se remonta a 1947 para adentrarse en “El Viaje a España” de Eva Duarte de Perón.



    EL VIAJE A ESPAÑA (Los prolegómenos)
     
     
     
    Eva Duarte en un fotografía artística de su etapa como actriz

    Por
    Rodolfo Ghezzi

    El Peronismo había cumplido un año en el poder avanzado ya 1947. Perón fijaba su doctrina de la “Tercera Posición”, distante de los polos representados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Por su anticomunismo declarado la lógica indicaba el acercamiento al país del norte.  Pero sabía perfectamente cual era la postura del presidente  Harry Truman y su administración, que jugaron a favor de sus adversarios en las elecciones del año anterior, con el embajador Braden (1) directamente implicado contra el peronismo en la batalla electoral. 


    El Departamento de Estado Norteamericano no se arredraba. Seguía presionando a Perón solicitando la entrega de jerarcas nazis que, según ellos, se habían refugiado en Argentina. Perón se encargo de que recibieran la consigna, si seguían con esa política de coacción y de amos del mundo, él se iba a dejar querer por los rusos. Y como prueba, el día de su primera toma de posesión como presidente, pidió al delegado de Comercio de la Unión Soviética que ocupara un lugar prominente entre los invitados especiales. Cuentan que Perón comentó luego a un banquero argentino: “Ya verá usted, dentro de nada tendremos por aquí a los norteamericanos con sus portafolios y sus bolsas intentando hacer negocios”.


    Poco después llegó un nuevo embajador a Buenos Aires, James Bruce, reemplazante de Braden y al que el presidente Truman había dado la consigna de, “...ir allí y hacer amigos entre esas personas”. Una de las principales metas de Perón, era la de nacionalizar. Hasta su llegada los extranjeros controlaban  un sesenta por ciento de las inversiones industriales y se llevaban las terceras partes de las ganancias, fruto del esfuerzo de los trabajadores argentinos.


    Los ingleses controlaban las dos terceras partes, los norteamericanos, el resto.  En el comienzo de la llamada “Guerra Fría” había que buscar otros horizontes para desarrollar las relaciones de todo tipo y España se configuraba como la opción perfecta. Aislado Franco y su gobierno, Argentina rechaza la postura internacional y se dispone a brindar ayuda enviando alimentos para paliar el hambre de la posguerra. Según cita Ernesto Frers, en “La fascinante historia de Eva Perón”, el entonces Ministro de Economía argentino Miguel Miranda había dicho que “España tiene que ser nuestra punta de lanza para entrar en Europa”. Lo manifestó en una reunión del Consejo de Gobierno. Y agregó, “....es necesario romper el bloqueo y llevarles todo el trigo que necesiten, en las condiciones que sean”.
     
     
    Eva Duarte de Perón en plena apoteosis, arengando a sus "descamisados" en discursos que se integraron en la historia argentina


    Se encontrará con la replica del ministro de Exteriores, Atilio Bramuglia, para quien ayudar a Franco “sería darles la razón a Estados Unidos cuando nos acusa de ser filofascistas”. (2). La ONU recomendaba a los países miembros que retiraran sus embajadores de territorio español y su gobierno veía que la posibilidad de supervivencia estaba en la ayuda y la relación con Argentina.


    Volviendo al ministro Miranda y al libro en cuestión, éste se habría afirmado en su posición: “Nos seguirán acusando de todas formas. Y con Franco o sin Franco, muchos países verán con simpatía esta operación”. Perón manifestó su acuerdo, “ ...lo que están haciendo con España es una canallada. Si mandarles trigo es fascismo, que nos llamen fascistas”. (3). A continuación el diputado Moscoso propuso que había que aprovechar la coyuntura para sugerir una gira europea que, con España como punto principal, también recorriera otros países del viejo continente , para de paso, revertir la imagen que se tenía del peronismo , ya que, según Moscoso “se pensaba que es una avalancha de indios ignorantes....que a Perón se lo comparaba con cualquier dictador centroamericano, que asaltó el poder como un tirano de opereta.”  Y mirando a Perón, agregó:  “ Desconocen que usted ganó unas elecciones. Estados Unidos y nuestra oligarquía están difundiendo la peor imagen posible de Argentina”. (4) Se decide entonces que sea Evita la que viaje a Europa.

    1)    Spruille Braden: embajador norteamericano en Argentina, que se alió con los opositores de Perón, en la campaña política previa al triunfo del peronismo en 1946. Los seguidores del general, utilizaron la frase “Braden o Perón”, que a la postre, resultaría importante  en el vuelco de muchos votos
    2)    “La fascinante historia de Eva Perón”. Ernesto Frers. Ed. Martínez Roca
    3)    “El Franquismo año a año”. Tomo 7. Biblioteca El Mundo
    4)    Obra citada de E. Frers
     
     


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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 4)

    En esta cuarta entrega,  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, nos plantea  “El Viaje a España” de Eva Duarte de Perón a partir del momento mismo de la toma de decisión para su realización.



    EL VIAJE A ESPAÑA. Los prolegómenos (continuación)

    Por Rodolfo Ghezzi

    José María de Areilza presentó sus credenciales como embajador de España en la República Argentina el 20 de Mayo de 1947. Recuerda en sus “Memorias Exteriores 1947-1964” que después del acto se quedaron solos con Perón y el canciller Bramuglia, extendiéndose la conversación durante mas de dos horas, con cafés y cigarrillos de por medio.


    Repasaron la situación política mundial y refiriéndose a España, el presidente le dijo que “ayudaría de forma decisiva y generosa a que saliera adelante de la situación carencial de alimentos que sufría nuestro país”(1    ). Y agrega que Perón le repitió varias veces “Ya sé que en España, el pueblo tiene hambre”.
     
     
     
    Portada del Diario ABC de España dedicada al viaje de Eva Duarte de Perón a la capital, Madrid


    En los actos protocolares del 25 de Mayo, fiesta patria en Argentina,  el flamante embajador conoce a Eva Perón y comenta que al día siguiente, a las ocho de la mañana, la primera dama lo llamó para citarle a las tres de la tarde y hablar del viaje a España, todo esto urgente. El encuentro se produce en el edificio de Trabajo y Previsión donde Evita pasaba varias horas al día recibiendo a la gente.

    El Conde de Motrico llamó a Madrid para pedir instrucciones y desde aquí le dijeron que “operara sobre el terreno”. Las palabras de Areilza en sus memorias sobre su llegada al lugar, son lo bastante elocuentes para describir el panorama, que por otra parte se repetía a diario. “A las tres de la tarde llegué a la planta baja del gran edificio que era antaño el Consejo Municipal.
     
     
    La impresión del visitante era la de llegar a un inmenso y estrepitoso barullo. Había comisiones de todas clases: comités de sindicatos; niños de las escuelas públicas con sus maestros; madres lactantes con sus niños en brazos; inválidos; pobres de solemnidad; diputados nacionales; periodistas y un verdadera nube de fotógrafos” (el 27 de Octubre de 1988 tuve oportunidad de entrevistar a José María de Areilza para un programa de Radio Nacional de España y,  fuera de antena,  recordaba esos y otros momentos inolvidables de su estadía en Argentina).
     
    Foto de www.diariosur.es de José María Areilza publicada con motivo de cumplirse el centenario de este hombre público e intelectual español


    Luego de la espera, se concretó la reunión entre ambos. He aquí la reproducción textual, sobre el diálogo de ese encuentro sacado de las citadas memorias:

    - Me dicen que ha venido usted con la misión de torpedear mi viaje a España y de entregarme aquí la medalla de la reina Católica.
    - Es un infundio deliberado y ridículo. Si usted desea viajar a España la invitación está abierta siempre; lo mismo para el General.
    - El General no puede por ahora abandonar el país. El programa de mi viaje que me han mostrado es una porquería. Hay que cambiarlo entero.
    - No hay ningún programa establecido para su viaje. Depende de lo que usted decida o quiera en lo relativo a fechas y actos a celebrar.
    - El embajador americano Messersmith ha hecho una gestión cerca de Perón para que yo desista del viaje. No le parece prudente “todavía”. Le hemos contestado que iremos cuando nos parezca.

    Así empezó mi conversación con la primera dama. Era un duelo artillero de afirmaciones fantásticas y de deseos encubiertos. Para llegar al meollo de la cuestión hube de sortear diez o doce afirmaciones parecidas. Por fin sabía lo que ella quería:
    - Deseo que el Jefe de Estado me venga a esperar al aeropuerto. Y que me imponga en público la condecoración, en alguna plaza de Madrid ante mucha gente. (2)
     
     
    La exigencia de Evita sobre la entrega de la Cruz por el mismo Franco y públicamente, tenía una explicación que el mismo Areilza se encarga de aclarar en sus memorias: “Al salir de Madrid, el Ministro me hizo entrega de un paquete que contenía un ejemplar de la gran cruz de Isabel la Católica destinado a la esposa del presidente.
     
     
    Era una pieza lujosamente enriquecida con perlas y brillantes y el general Franco me indicó que la condecorara cuanto antes porque se había anudado una intriga muy confusa en torno a este asunto. No me dijo más y yo tampoco quise recabar más información, suponiéndola banal. Pero he aquí que al llegar a la capital me enteré de toda una compleja tela de araña montada en torno a esta cuestión. Dos conocidas damas de la capital habían urdido un plan mediante el cual, a cambio de invitar a Eva Perón a visitar España y ser allí condecorada, se obtendría a través de su influencia política la solución de un complejo pleito que se arrastraba desde hacía varios años.
     
     
    Marcharon a Madrid –unos meses antes de mi nombramiento- y realizaron unas gestiones oficiosas –y pienso que imaginarias- para lograr que el gobierno español entrara en el juego. No ocurrió tal cosa. Pero sin esperar a estar seguras del éxito, volvieron a Buenos Aires y echaron las campanas al vuelo. Se lo comunicaron a Evita y le dieron incluso una fecha, el 1º de abril, en la que el Decreto de otorgamiento de la cruz se haría público. Pasó ese día y no figuró en la condecoración en las listas del Boletín Oficial.
     
     
    Evita montó en cólera. Cerró las puertas de su residencia a las dos damas en cuestión. Y lo tomó además como un desaire personal de Franco a su persona. Al llegar yo a Buenos Aires desconocedor de todo ese embrollo pintoresco, y al mismo tiempo portador de la Cruz que mi antecesor, el embajador conde de Bulnes, había solicitado por la vía regular, hube de averiguar enseguida cuales eran los planes de la esposa del presidente respecto al asunto.”(3)
     


    Una de las ideas fijas de Eva era el tema femenino, los derechos y el voto de la mujer. Antes del viaje a España,  desplegó una actividad incansable, reuniéndose con legisladores justicialistas, prodigándose en las emisoras de radio con mensajes sobre los derechos cívicos y con consignas dirigidas a las mujeres, especialmente a las obreras para que estuvieran dispuestas, si era necesario, a una movilización general. Eva dejaba los deberes hechos para el regreso.
     
    Discurso del General Franco durante la recepción ofrecida a Eva Duarte de Perón en Madrid, España.


    El avión DC-4  de la compañía Iberia partió de Buenos Aires el 6 de Junio de 1947 a las 16,20 horas. El aparato estaba acondicionado con un salón y un dormitorio. A Eva la acompañaban once personas, entre ellas Liliane Guardo, (asesora personal y dama de compañía, esposa de un colaborador de Perón), su hermano Juan, un periodista del diario oficial “Democracia”, Muñoz Azpiri  (su redactor de discursos) y Alberto Dodero, multimillonario argentino que se había ofrecido a sufragar el viaje. El padre jesuita Hernán Benítez, confesor de la primera dama, viajó directamente a Roma para preparar la visita y el encuentro que ella iba a tener con el entonces Papa Pío XII en el Vaticano.

    (1) y (2) “Memorias exteriores 1947-1964. José María de Areilza. Editorial Planeta. Colección Espejo de España. 1984.
    (3) Memorias citadas.


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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 5)

    De la mano del recorrido histórico planteado por  Rodolfo Ghezzi, autor de esta serie dedicada a Evita, llega  Eva Duarte de Perón a la Capital de España. Una etapa más en este relato de seis capítulos dedicados a una mujer en la Historia Argentina.



    EVITA EN  ESPAÑA
     
     
    Eva Duarte de Perón, Evita para los "descamisados" del Partido Justicialista de Argentina
     

    Por Rodolfo Ghezzi  


    Después de hacer escalas en Natal (Brasil), Villa Cisneros (Sáhara Occidental en África) y en la Isla de Gran Canaria, donde Eva Perón visita la catedral de Las Palmas,  el avión que transportaba a  la primera dama argentina  y su séquito, tomó tierra en el aeropuerto madrileño de Barajas, el domingo 8 de junio de 1947 a las 20,30 horas.


    La esperaban el General Franco, su esposa Carmen Polo,  todos los ministros, el presidente de las Cortes, el Obispo de Madrid , el rector de la Universidad Complutense y otras autoridades. Cuando Eva y el caudillo estaban posando para los fotógrafos, se escuchará la primera frase celebre que forma parte de la colección de anécdotas del viaje  en boca de la invitada : “La rabia que le va a dar al gringo Truman (1) de vernos juntos”.
     
     
    Entrada de Eva Duarte de Perón por las calles de Madrid, acompañada por su anfitrión, el General Franco, jefe de gobierno de España


    Pero regresemos a ese momento inolvidable de la llegada a España, De acuerdo al relato de la escritora y periodista Cristina Morató, esa noche “Evita”, acompañada por Franco, hizo su entrada triunfal en Madrid por la calle de Alcalá, donde la esperaban cientos de personas que coreaban su nombre. La comitiva pasó frente a la Puerta de Alcalá, iluminada –al igual que todo el trayecto- para la ocasión a pesar de las restricciones eléctricas impuestas entonces en la capital. Evita pasó su primera noche en España alojada en el Palacio de El Pardo.

    Como no quería dormir sola, porque temía que alguien pudiera entrar en la habitación, le pidió a Liliana Guardo que durmiera con ella. Al día siguiente, la primera dama argentina recibía, en el salón del Trono del palacio real, la Gran Cruz de Isabel la Católica. Tras la ceremonia, Franco y su esposa la acompañaron al balcón para saludar a la multitud,  que se había congregado en la Plaza de Oriente(2)

    Fue entonces cuando habría dicho otra de sus frases famosas, la más difundida: “Siempre que desee atraer a una multitud, lo único que tiene que hacer es llamarme”. El primer día en España y Evita había cumplido uno de sus sueños, el que exigió en el diálogo mantenido días antes en Buenos Aires con el embajador español José María Areilza  y reflejado en el capítulo anterior: le habían otorgado la Cruz y en el marco público e incomparable del Palacio Real, tal como lo había pedido.

    Acto seguido se celebró la comida de gala en el mismo palacio,  con una posterior velada musical dirigida por el maestro Quiroga y voces populares que se sumaron al evento desgranando coplas que emocionaron a Eva. Cantaron Carmen Sevilla, Manolo Caracol, Juanita Reina y Lola Flores.

    Durante su estancia en España que complementaría visitando La Coruña, Zaragoza, Sevilla, Granada y Barcelona, y estando en Madrid, con visitas a Toledo y al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, luego de recorrer la Basílica y el Panteón, dijo: “¡Que pena!, ¡cuantas habitaciones! Acá se podría hacer un buen hogar de huérfanos!” (3).
     
    Eva Duarte de Perón visitando las calles de Toledo, España, con Carmen Polo, esposa del General Franco.


    Algunas actitudes de Evita molestaron a Franco y al régimen. Su mediación para salvar a unos condenados a muerte (se conmuta la pena a una mujer), su despedida y algún discurso que en cierta medida, cuestionaba la política local en algunos aspectos fundamentales. Citemos a modo de ejemplo, un fragmento del discurso pronunciado el sábado 14 de junio y retransmitido por Radio Nacional: “¡Mujeres de España” Nuestro siglo no pasará a la historia con el nombre de de ‘Siglo de las guerras mundiales’ ni acaso con el nombre de ‘Siglo de la desintegración económica’, sino con este otro mucho más significativo: ‘Siglo del feminismo victorioso’. La revolución social a la que asistimos alcanza no solo al obrero, quien reclama justamente que se le considere dentro de la sociedad como persona humana,  formada por un alma trascendente y eterna, sino también a la mujer, la cual exige todos los derechos imprescindibles para el desarrollo de sus poderosas virtualidades. Por eso (...)no puedo guardarme en silencio un mensaje de la mujer argentina a la mujer española. Sobre todo a la mujer que lucha como héroe en la brega cotidiana de la vida...” (4).

    El jueves 26 de Junio, acompañada por Francisco Franco en un coche descapotable, Eva llega al aeropuerto del Prat en Barcelona y emprende el viaje rumbo Roma, Italia. Estas fueron sus palabras de despedida: “Dejo parte de mi corazón en España; lo dejo para vosotros, obreros madrileños, cigarreras sevillanas, agricultores, pescadores, trabajadores de Cataluña y del país todo. Lo dejo a vosotros.”

    El Vaticano la va a recibir a toda pompa con el protocolo prescripto para las esposas de  Jefes de Estado. Pio XII le agradeció su piadosa labor y le obsequió con un rosario, el mismo que Perón pondría entre sus manos, una vez fallecida. Dice Cristina Morató en la obra citada que Evita confiaba recibir de manos del Santo Padre, el título de Marquesa Pontificia por su trabajo a favor de los pobres en Argentina. Eso hubiera significado-dice- “una auténtica bofetada a las damas de la Sociedad de Beneficencia argentina”, que tanto la despreciaban.
     
    Como en España, Eva Duarte de Perón fue condecorada en varias ocasiones como Primera Dama de Argentina


    Otra anécdota curioso de esa visita al Papa. Una persona se acercó, le tomo las manos y le dijo: “Siga señora en su lucha por los pobres. Pero no se olvide que esa lucha, cuando se emprende de verdad, con el corazón, termina siempre en la cruz”. Esta frase que se convertiría en un presagio, se la manifestó cuando era Nuncio Apostólico, quién con el tiempo se convertiría en Juan XXIII. (5) 

    La gira continúa por Portugal, Francia y Suiza. El 10 Agosto de 1947 regresaba a casa, esta vez en barco. Volaron primero desde Suiza a Dakar (Senegal) y se embarcaron en un buque de carga argentino a Río de Janeiro, donde Evita asistió a una conferencia interamericana de paz y seguridad.

    Por fin, el 23 de Agosto el barco llegó a la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires, tomado por una multitud enfervorizada. Eva no pudo contener las lágrimas e improvisó unas palabras, pensando seguramente en aquél discurso madrileño a favor de la mujer, tarea que había dejado pendiente y que retomaría tras breve descanso, en la Secretaría de Trabajo: “He recorrido la vieja Europa y he visto desolación, hambre y miseria, y vuelvo con la certidumbre de que es inútil cerrar los ojos a la realidad y dejar que la oligarquía y el capitalismo nos sigan atacando”.

    (1)    Truman Harry. Presidente de los Estados Unidos desde 1945 a 1953.
    (2)    y (3) Eva Perón, entre el poder y la gloria. Mujeres de leyenda. Cristina Morató. Revista Hola, número especial.
    (3)    El franquismo año a año.  Tomo 7. Biblioteca El Mundo.
    (5)  Eva Perón hoy. Cuadernos de Fin de Siglo. Nº 1. Noviembre 1989.



    RAÍZ ARGENTINA
    , el sentimiento argentino en España y Europa


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    Eva Perón, una mujer en la Historia Argentina (Capítulo 6 - Final)

    Completamos esta serie de comentarios elaborados por el locutor y periodista argentino, residente en España, Rodolfo Ghezzi. Ha tenido el gran acierto de mostrarnos al personaje, ya leyenda, en muchas de sus facetas más humanas, y al margen de cualquier posicionamiento político.



    DESDE EL LUNA A LA ETERNIDAD.
     
    Eva Duarte en una imagen como actriz de cine.
     


    Por
    Rodolfo Ghezzi  


    El estadio del Luna Park en Buenos Aires fue escenario de grandes combates de boxeo y también de bailes, festivales y hechos luctuosos. Allí se velaron los restos de Carlos Gardel y sonaron entonces los compases del tango “Silencio” en la versión de la orquesta del maestro Francisco Canaro.

    Ocho años después, la agrupación orquestal del gran intérprete uruguayo, sonaría junto a las voces de Libertad Lamarque, Hugo del Carril y la típica de Juan D’Arienzo. Esto ocurría el 22 de Enero de 1944 y el festival se hacía a beneficio de las víctimas del terremoto ocurrido una semana antes, en la provincia cuyana de San Juan. Esa noche se habrían conocido Eva y Juan Perón. Éste estaba a cargo de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social y ella era una artista de radio que se había movilizado con otros compañeros para llevar a cabo el acto.
     
     
    Donde nace la calle Corrientes en Buenos Aires, Argentina... el estadio Luna Park


    Los habría presentado el coronel Domingo Mercante, amigo del futuro presidente argentino y en ese entonces, adjunto a la cartera de Trabajo. Según su hijo, él escuchó “mil veces que Evita le decía a mi padre: ¿Se acuerda, Mercante, cuando usted en el Luna Park me llevó de la mano para hacerme sentar al lado de Perón?.¡Ay, el miedo que tenía! Y usted, mire que estuvo inspirado, ¿eh?”.


    Eva Perón estaba afiliada al Sindicato de Actores de Radio, y la mañana del acto colaboró pidiendo con una alcancía, solicitando dinero a los viandantes de la porteña calle Florida. Antes habría charlado con Perón en la Secretaria de Trabajo y Previsión Social. Según el historiador peronista Fermín Chávez, volvieron a dialogar en la mencionada arteria cuando  los artistas pedían fondos para los damnificados del terremoto. Siempre de acuerdo a las palabras del escritor, “se les acercó un chico, de apellido Vázquez, quien le ofreció a Evita su libreta de ahorros. Perón estaba allí.”


    No termina aquí la polémica sobre quien o quienes los presentaron. Roberto Galán, locutor de espectáculos en Argentina, que hasta muy avanzada edad conducía en la televisión un programa que se llamó “Si lo sabe cante”,  era entonces un joven audaz que ya daba sus primeros pasos en la profesión y, como imaginará el lector, fue el presentador en el festival del Luna.  Según cita Alicia Dujovne Ortiz en su libro “Eva Perón, la biografía”, Galán le contó que fue él quien realizó el “enganche” y que en un momento determinado del festival, se le acercó y le dijo: “Galancito, por favor, anunciame que quiero declamar una poesía”.
     
     
    Roberto Galán, locutor argentino de radio y televisión


    Cuenta luego el animador que en un momento dado llamó a Evita  y a otras tres actrices y les dijo: “Los coroneles se han quedado solos. Se los voy a presentar diciéndoles que ustedes forman parte del Comité Femenino de Recepción”. Fue ahí cuando Evita se sentó junto a Perón y diría luego en su libro “La Razón de mi vida” (1): “Aquel fue mi día más maravilloso”.


    Conocida es la historia del encarcelamiento de Perón en la Isla Martín García, la gran movilización popular del 17 de Octubre de 1945, su posterior liberación y  su acceso a la presidencia en 1946. El 24 de febrero de ese año triunfó la fórmula Perón-Quijano.


    Eva compartió su vida con Juan desde aquel festival de beneficencia. Se casaron por lo civil en la ciudad bonaerense de Junín el 22 de octubre de 1945 y el 10 de diciembre de ese año, hicieron bendecir su enlace en una iglesia de La Plata . La muchacha nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, población bonaerense, era hija natural de Juana Ibarguren y Juan Duarte. De esa unión nacieron otras dos hermanas y un hermano.


    Todos ellos vivirán una situación traumática, que sin duda los marcará para toda la vida: el 8 de enero de 1926 muere Juan Duarte Echegoyen en un accidente automovilístico. Terrateniente y político influyente, sobre todo en la zona colindante con la ciudad bonaerense de Chivilcoy, al igual que otros pares, tenía además de su mujer legítima, en este caso Estela Grisolía, otra familia que generalmente reconocían y por supuesto, a sus hijos.


    Eva y sus hermanos llevaban el apellido de su padre. Juana Ibarguren había entrado a trabajar de empleada doméstica cuando tenía quince años en la Estancia de la que era patrón el “vasco” Duarte.


    Vayamos al relato de aquella dramática experiencia que viven madre e hijos cuando el velatorio de su esposo y padre, según la escritora y periodista Cristina Morató: “Cuando en enero de 1926 doña Juana se enteró de que su amante había muerto en un accidente de coche, decidió acudir al entierro. Quería que sus hijos se despidieran de su padre, aunque sabía que su presencia no iba a ser bien vista por la familia legal. Los vistió a todos de riguroso luto y se dirigió con ellos a la casa del fallecido en Chivilcoy. A Juana, las hijas del difunto, le impidieron asistir al velatorio, pero a los chiquillos, tras llorar desconsolados frente a la puerta de su casa, se les permitió rezar unos minutos ante el féretro. También se les autorizó a seguir el cortejo fúnebre, pero mezclados entre la multitud, no detrás del ataúd. Todas estas humillaciones se clavarían a fuego en la memoria de Eva, que solo contaba seis años.”(2)


    Eva Duarte partió para Buenos Aires poco después de cumplir los 15 años  y el 28 de marzo de 1935, debutó teatralmente con un pequeño papel en la compañía de la actriz Eva Franco. Participó en series de radioteatro y también en películas, como la célebre “La Cabalgata del circo” donde actuaban Hugo del Carril y Libertad Lamarque. Su vida pública duró siete años, pero nadie duda que la intensidad con que vivió, la han convertido en mito y leyenda, más allá de aquellos que con el tiempo, han querido utilizar y utilizan su figura en beneficio propio.
     
     
    El General Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, en una presentación de gala


    Fuentes: “Viva” revista del diario Clarín de Buenos Aires,  14 de julio de 2002
    (1)    “La Razón de mi vida”, libro escrito por el periodista español Manuel Penella de Silva, valenciano y republicano. Evita le dijo: “Gracias por el libro, es el hijo que nunca tuve”. La obra fue publicada el 15 de octubre de 1951 por la editorial Peuser.
    (2)    “Eva Perón, entre el poder y la gloria”. Mujeres de leyenda. Cristina Morató. Revista Hola, número especial.


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